Ventana ¿Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? ¿Existe Dios?

Lee una introducción con símbolos aquí.

11 El plan eterno de Dios en un símbolo cósmico

El hombre evoluciona de vida a vida.

Los símbolos cósmicos

DEV USE

Las breves explicaciones de los símbolos que se muestran a continuación no han sido escritas por Martinus. Se basan en los análisis de «El Tercer Testamento». Esta versión abreviada también puede usarse en exposiciones y otro tipo de presentaciones.


Los interesados se remiten a las explicaciones del propio autor en La Imagen Eterna del Universo I-IV.

 

 

 

 

 

 


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symbol_01s.jpgEl espíritu de Dios sobre las aguas
– Símbolo 1

El universo vive y piensa

 

 

 

El universo es un organismo eternamente vivo, y que lo abarca todo, al que, por medio de las religiones, conocemos con el concepto «Dios». Este organismo está animado, al igual que nuestro propio organismo, por conciencia.

El espíritu de Dios impregna el universo con su omnisciencia y omnipotencia. En la Biblia, el espíritu se simboliza con el viento y la materia con el agua. Tras todos los procesos de la naturaleza en los que tiene lugar movimiento o creación hay, de esta manera, una conciencia invisible que lo dirige todo.

La cruz en llamas simboliza la manifestación y creación eterna y perfecta de Dios. El mar de rayos simboliza los impulsos cósmicos universales de carácter más o menos oscuro o luminoso. La religión, la política, la ciencia, la arquitectura y otras manifestaciones de cultura tienen su origen en ellos. Los impulsos universales sustentan las zonas de existencia de todos los seres vivos en distintos estadios evolutivos.

Los círculos simbolizan un segmento de los grandes o pequeños soles y planetas del universo y la vida de la conciencia de sus habitantes, tanto en los mundos microcósmicos como macrocósmicos (ver el símbolo 7).

El doble círculo muestra la Tierra y su humanidad. Según El Tercer Testamento, en el universo todo está vivo. En nuestra interacción con la Tierra estamos en contacto con tres grandes impulsos de pensamiento.

El inferior va camino de desaparecer de la esfera de interés de la Tierra y está representado por los pensamientos y manifestaciones culturales de los hombres primitivos.

La esfera de pensamiento que domina en el impulso del medio se denomina el viejo impulso mundial. A ella pertenecen las religiones mundiales humanas, por ejemplo, el budismo, cristianismo e islam. Estas religiones han inspirado a los hombres en el estadio religioso de la fe. La zona más clara, en la parte superior del círculo, simboliza los impulsos de pensamiento que se denominan el nuevo impulso mundial. Los signos de este impulso son los centros docentes, la investigación y, así mismo, el materialismo, o sea, lo que, generalmente, percibimos como irreligiosidad. Este impulso sustenta un periodo evolutivo con una aceleración tanto del pensamiento como del humanitarismo. La ciencia, el arte, la arquitectura y la música moderna forman parte de este impulso, pero también estados con experiencias menos agradables como matrimonios desdichados, enfermedades mentales, anomalías sexuales, revoluciones políticas, etc.

La investigación materialista formará una unidad con las grandes verdades eternas de la mística religiosa mundial, que todavía siguen estando sin revelar.

En el nuevo impulso mundial, el gran mandamiento: «Amaos mutuamente» también se confirma como ciencia, y «el hijo pródigo» se unirá de nuevo con su Padre eterno y será uno con él.

  

symbol_02s.jpgEl principio de la redención del mundo
– Símbolo 2

El principio progenitor espiritual

 

La descendencia de los hombres y animales muy evolucionados es, por lo general, cuidada y criada amorosamente hasta que puede valerse por sí misma. Esta atención amorosa también rige para menores de edad espirituales y su conducción a través de las vidas terrenas de animal a hombre acabado. Los individuos que van delante de nosotros en la evolución son, naturalmente, nuestros maestros, tanto para bien como para mal, hasta que podamos valernos por nosotros mismos.

Pero hay también una variante cósmica de este principio, cuando los individuos, que van delante, se convierten en maestros en un grado mucho más profundo y amplio, son los denominados redentores del mundo. Su papel progenitor se extiende a lo largo de todo un periodo evolutivo que abarca muchas centurias o milenios antes de que se haya recorrido. Moisés es un ejemplo de un maestro enérgico cuyos mandamientos o leyes iban a mitigar la peor anarquía bárbara. Jesús es otro ejemplo de un maestro mundial. El principio de venganza de la ley de Moisés, «Ojo por ojo y diente por diente», es sustituido por la actitud opuesta de Jesús: «¡Ama a tu enemigo!». Con El Tercer Testamento, las palabras y los hechos de Jesús tienen explicaciones lógicas, que pueden controlarse por medio de nuestras propias experiencias.

La figura en forma de escalera simboliza la evolución de la humanidad de animal a hombre, y los rayos simbolizan la dirección espiritual de la humanidad ascendiendo por los peldaños de la escalera, estimulada por el principio progenitor cósmico, es decir, los individuos espiritualmente más evolucionados, los fundadores de religiones, que nos muestran el camino a seguir.

La parte naranja muestra el reino animal y la amarilla el reino humano perfecto.

Los dos peldaños inferiores simbolizan las religiones paganas que estimulan el principio de la venganza y los sacrificios de hombres y animales.

El peldaño siguiente, donde los rayos pasan de naranja a amarillo, simboliza las religiones mundiales humanas, el budismo, el cristianismo y el islam. Los tres rayos simbolizan muchas religiones, y no sólo estas tres religiones.

Los peldaños superiores son blancos, lo cual simboliza que las religiones basadas en la fe son  sustituidas por la ciencia espiritual, cuya finalidad es explicar el misterio de la vida a todos los hombres de la Tierra. La estrella blanca simboliza Dios que, a través de los diferentes ideales y explicaciones religiosas de la escala evolutiva, nos hace ascender y avanzar, vida tras vida, hacia el reino humano perfecto.

  

symbol_03s.jpgIntolerancia
– Símbolo 3
La verdadera causa  de todas las guerras y todos los conflictos

 

La intolerancia impide experimentar la luz y el amor de Dios en la conciencia. La intolerancia es la causa de todas las guerras y conflictos.

Debido a ella, la paz, la alegría y la armonía para todo y todos todavía no es lo que caracteriza al mundo. Mientras se conciba al prójimo como un enemigo, es imposible que tengamos verdadera paz en la mente. Sólo la comprensión, el perdón y el amor pueden transformar a un enemigo en amigo. En la lucha contra el enemigo exterior se desarrollan las clases de pensamientos más homicidas y las más refinadas armas asesinas. Estos pensamientos y estas armas son, en realidad, un sabotaje contra Dios y el tono básico del universo, el amor universal.  

Por el camino evolutivo de animal a hombre encontramos a semejantes en diversos estadios y con un historial distinto de experiencias. Las conciencias de encuentran en distintos estadios evolutivos. Esto puede compararse con una escuela con niños en clases distintas. No esperamos que un niño de la primera clase tenga la misma madurez y los mismos conocimientos que un alumno del último año. La mayoría puede aceptar que los niños pequeños se comporten con falta de madurez. Al igual que el niño, nosotros también debemos hacer nuestras experiencias antes de poder hacer uso de ellas. Cuando comprendemos que, visto cósmicamente, la raíz de todo el mal es la ignorancia, es más fácil perdonar. Esta actitud es el camino a la conciencia cósmica y nos conduce fuera del reino animal. Con el desarrollo de la facultad de perdonar, todas las guerras y destinos desdichados desaparecerán de la Tierra, y el animal se transformará, finalmente, en un hombre perfecto.

La cruz de llamas a la izquierda de la imagen simboliza la conciencia perfecta de Dios que todo lo atraviesa y que mantiene el universo unido. Es con esta conciencia, que ama con amor universal, con la que toda intolerancia está en conflicto encerrándose en sí misma, lo cual lleva a los muchos destinos desdichados. Cristo era moralmente soberano. En la cruz, manifestó su perfecta facultad de tolerancia perfecta al perdonar a sus verdugos con la oración  «Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen». Las dos figuras en forma de estrella muestran dos personas o dos grupos de individuos o naciones que están en lucha. El desacuerdo, que se simboliza por los rayos de color naranja, da lugar a conflictos y cortocircuitos mentales.

Las dos figuras pueden ser, por ejemplo, partidarios de distintas concepciones religiosas y, con ello, en desacuerdo sobre el camino a la luz. Los compañeros de la intolerancia, las guerras y la desdicha (el mundo en llamas del símbolo) impiden que el amor universal de Dios (el mar de luz que surge de la cruz de llamas) resplandezca sobre la Tierra.

  

symbol_04s.jpgEl camino hacia la luz
– Símbolo 4
Historia de la evolución de la conciencia cósmica

El símbolo muestra el camino de la vida eterna. Todos los seres vivos van por este camino, de formas bajas de existencia a formas más altas. A la izquierda, indicado con color añil, vemos el reino de la bienaventuranza, que ha recibido esta denominación a causa del estado de experimentación interior en que se encuentran los seres vivos. En la zona física exterior, al reino de la bienaventuranza lo llamamos reino mineral. Luego sigue el reino vegetal con color rojo, el reino animal con color naranja y el venidero reino humano perfecto con color amarillo. La línea vertical en medio del reino animal separa el reino animal en forma pura de la esfera de los hombres.

Cada una de las bandas verticales dividida en tres partes simboliza un ser vivo. Las bandas crecientes muestran la evolución y la gran cantidad de vidas terrenas que un mismo individuo experimenta. El número de las bandas es simbólico.

La parte superior de color blanco simboliza nuestro yo eterno o X1, y la parte violeta la estructura cósmica, eterna del ser vivo, X2, que con el yo forma la supraconciencia eterna.

La zona de colores simboliza todo lo creado, es decir, la conciencia y el organismo físico, X3. La estrella de color naranja, con el rayo verde que apunta hacia atrás y el rayo amarillo-verde hacia delante, simboliza, con el verde, la investigación de las ciencias naturales. Esta investigación se relaciona con la parte física de la vida. El rayo en el que los colores se mezclan simboliza la filosofía más alta que busca más hacia el interior, hacia lo espiritual.

El rayo amarillo de la parte superior simboliza el principio religioso que guía a los hombres de la fe y la irreligiosidad hasta la conciencia cósmica, experimentada personalmente, indicada por la estrella de cinco puntas. La ubicación del principio religioso en la parte superior está relacionada con la parte eterna y espiritual de la identidad del hombre.

Mitos del pasado religioso de los hombres terrenos ocultan, de esta manera, auténticas verdades cósmicas no descubiertas.

La ubicación de la Tierra muestra el estadio evolutivo de la humanidad en la última parte del reino animal. En la pequeña imagen abajo, a la izquierda, el sol simboliza la luz, que todo lo abarca, de la conciencia cósmica. El iniciado percibe tanto el aspecto eterno como creado del universo. El pequeño triángulo simboliza el hombre inacabado y su horizonte de percepción, limitado por el tiempo y el espacio. Ver el símbolo siguiente

  

symbol_05s.jpgLa falta de conciencia cósmica
– Símbolo 5

No conocerse a sí mismo







Mientras el ateo no cuenta con ningún Dios y cree que la vida es idéntica al cuerpo físico, el hombre religioso tiene la esperanza de una existencia que continúa después de la muerte. Ambos son igual de creyentes. Lo único que saben con certeza es que el cuerpo físico es perecedero. Lo que, en cambio, no saben es que, visto cósmicamente, el organismo físico sólo es un instrumento del yo inmaterial, eterno.

De acuerdo con la iniciación cósmica, vivimos alternativamente en un mundo físico y un mundo espiritual. Tras cada transición del mundo físico al espiritual, seres cercanos y amados, que han pasado antes que nosotros al paraíso, que durante un período se convierte en nuestra residencia hasta que de nuevo nos reencarnemos en un organismo físico nuevo, nos dan la bienvenida.

El nacimiento al mundo espiritual será experimentado por los hombres del futuro como una fiesta de felicidad y alegría. La palabra muerte será un concepto del pasado, propio de museo.

El signo de interrogación del símbolo ilustra la total ignorancia de los actuales hombres terrenos con respecto a su verdadera naturaleza y origen, situación de vida y futuro. La zona multicolor simboliza las distintas energías básicas o de la conciencia, de las que se tiene un incipiente conocimiento, pero de cuya organización, sujeta a leyes, todavía no se sabe nada. Ver el símbolo 6.

El círculo de color naranja muestra el cuerpo físico temporal. La cruz simboliza el yo eterno y su alta estructura cósmica y funciones. La cruz es el símbolo de la luz, del amor universal y la vida eterna.

  

symbol_06s.jpgEl ser vivo 1
– Símbolo 6

La naturaleza inmortal de todos los seres vivos

 

 

 

La naturaleza eterna de Dios y de todos los seres vivos se describe aquí como un principio trino. Un yo, X1, que se muestra por medio de la parte superior blanca. Debajo vemos la supraconciencia con la facultad creadora y de experimentación, X2, y en la parte inferior el cuerpo creado e instrumento para la creación y experimentación del yo en el mundo espiritual y físico, X3. Todos los seres vivos tienen una parte eterna. Todos somos inmortales. El color violeta, en la parte del medio, simboliza la energía madre donde se guardan y originan todas las funciones eternas y principios creadores de la vida. El polo masculino y el polo femenino son, así mismo, regulados desde aquí. Ver el símbolo 33 y 35.

En la supraconciencia se almacenan todas las disposiciones y talentos que construimos por medio de ejercicio y entrenamiento a lo largo de una vida tras otra.

La parte redonda de colores simboliza los núcleos de talentos básicos o centros de espiral eternos del yo.

Los triángulos coloreados muestran la transformación de la energía madre, en dirección descendente, en las seis diferentes energías básicas que hace posible la creación del mundo temporal.

Las seis bandas verticales de colores se refieren a las energías básicas y los cuerpos formados por ellas, rojo para el cuerpo del instinto, naranja para el cuerpo del peso, amarillo para el cuerpo del sentimiento, verde para el cuerpo de la inteligencia, azul para el cuerpo de la intuición y añil para el cuerpo del recuerdo.

La cruz simboliza la estructura totalmente perfecta, eternamente cósmica de los individuos, independientemente del reino o estadio evolutivo en que se encuentren.

 

symbol_07s.jpgEl principio de la unidad de vida – el primer destello de la existencia de una Divinidad
– Símbolo 7

«En la casa de mi Padre hay muchas moradas»


 

 

El universo visible es el organismo físico de Dios, simbolizado por la parte de color gris claro en el gran círculo. En el «espacio vacío» del universo se encuentra el yo y la conciencia infinita de Dios, indicados con el círculo blanco y el principio trino en medio.

En el organismo de Dios, que todo lo abarca, la vida está organizada como vida dentro de vida al infinito. Al igual que nuestro organismo está construido de organismos de seres vivos menores, por ejemplo, órganos, células, moléculas, átomos, etc., nosotros nos encontramos con nuestro organismo dentro de organismos mayores, como la Tierra, el Sistema Solar y la Vía Láctea.

La Tierra, el vivificante Sol y la Vía Láctea también son seres vivos, al igual que nosotros. O sea, como en lo pequeño, también en lo grande.

En la parte más exterior del símbolo, de color gris claro, vemos como el principio organismos de seres vivos dentro de organismos de seres vivos se repite al infinito. Todos los organismos de seres vivos constituyen, así, unidades u «órganos» del organismo infinito de Dios. De esta manera, todos somos unidades de vida eternas. Nuestra vida cotidiana es, así, una conversación con Dios, tanto a través del microcosmos y mesocosmos como del macrocosmos. Adquiriendo conocimiento de la vida en los micro y macro mundos, se muestra una zona de responsabilidad, casi desconocida hasta el momento, donde el mandamiento del amor también está vigente. La vida en nuestro organismo también es nuestro prójimo, al igual que el individuo planeta está, precisamente, tan vivo como nosotros mismos. En él habitamos y vivimos. No vivimos en un cadáver.

Tanto el amor a los animales como a la vida de los micromundos cambiará; con el tiempo, nuestro modo de ver la alimentación a favor del alimento vegetal en vez del, ahora tan común, alimento animal.
 
Los métodos funerarios también cambiarán. La cremación será sustituida por métodos humanos cuando se comprenda que el cadáver está vivo. Sólo en el estado mineral toda la vida se ha desencarnado del cuerpo. Los organismos del macroser nos dan nuestro medio externo, el cielo y la tierra, mientras los organismos de los microseres construyen nuestro organismo físico, de manera que podamos oír, oler, gustar y sentir. Todo forma una unidad, «porque dentro de él vivimos, nos movemos y existimos». Hch 17,28.

  

symbol_08_09_10s.jpgLos tres análisis del principio trino
– Símbolo 8, 9 y 10


La eterna e infinita estructura trina de Dios

Estos tres símbolos estudian los mismos tres principios eternos que se describen en el símbolo n.º 6, que se han designado como X1, X2 y X3. Estos principios condicionan que todos los seres vivos sean inmortales y uno con la eternidad y el infinito.

Aquí, estos tres principios eternos se muestran separados. En realidad, existen como una unidad indivisible. Sólo es en teoría que pueden separarse.

Como según El Tercer Testamento, el universo o Dios también está vivo, tiene el mismo análisis básico que cualquier ser vivo. Cuando nos conocemos a nosotros mismos, también conocemos por lo tanto, simultáneamente, la existencia de Dios.

X1 (el disco blanco) simboliza el yo eterno, infinito de Dios que vive en todos los seres vivos.
X2 (el disco violeta) simboliza la facultad eterna de creación de la Divinidad y el estado más alto de vibración de la existencia, que en El Tercer Testamento se denomina energía madre.
X3 (el disco con seis partes de colores distintos), simboliza la conciencia y el organismo físico de Dios. Esta es la parte creada que se encuentra eternamente en transformación.

Dado que la trinidad es un concepto fundamental del cristianismo tradicional, se explica de la siguiente manera en El Tercer Testamento:

El Padre, el Dios eterno del universo. Una quietud perfecta constituye el más profundo yo y punto fijo de todos los seres, X1. Este creador está por encima de lo creado y, por consiguiente, sin delimitación en el tiempo y el espacio.

El Hijo, la facultad creadora de Dios que fragmenta el yo de Dios, presente en todas partes e infinito, en los muchos, es decir, en un número infinito de hijos de Dios eternos, X2. Con palabras de Cristo: «El Padre y el Hijo».

El Espíritu Santo, la conciencia eterna y el organismo de Dios, X3. Según El Tercer Testamento, Dios es idéntico al universo eternamente existente.

La facultad creadora de Dios está compuesta de las facultades creadoras de todos los seres vivos, y el organismo de Dios está compuesto de los organismos de todos los seres vivos. En el trabajo conjunto entre Dios y el hijo de Dios surgen distintos espacios de vida mentales y físicos. Por ejemplo, la esfera del instinto, el reino vegetal; la esfera del peso, el reino animal. En la última parte del reino animal es donde estamos más envueltos en la materia y nos creemos uno con ella. Es  una etapa necesaria del proceso creador de Dios. Pero la evolución no termina aquí. Lleva a que todos, sin excepción, lleguen a la perfección como: «el hombre a imagen y semejanza de Dios». Tras este ennoblecimiento moral, continúa el camino a través de los reinos siguientes, que se describen en el símbolo 13. Todo este proceso tiene, así pues, lugar en Dios. Todos llegaremos a poder expresar como Jesús: «el Padre y yo somos uno».

  

symbol_11s.jpgLa imagen eterna del universo, el ser vivo II, la Divinidad eterna y los hijos de Dios eternos
– Símbolo 11

Dios y el hijo de Dios son uno


 

Este símbolo entrelaza los principios del símbolo 8, 9 y 10. Aquí aparecen como una unidad inseparable. Los tres símbolos precedentes están puestos el uno encima del otro. El universo está vivo y es idéntico a Dios. Dios y los seres vivos, los hijos de Dios, se encuentran en un diálogo eterno a través de seis zonas de existencia diferentes. La vida de los hijos de Dios está organizada como organismos dentro de organismos, como vimos en el símbolo 7.

La estrella blanca, con el conjunto de rayos que surge del centro, simboliza el yo eterno de Dios. Los muchos círculos blancos en la periferia y los rayos que surgen de ellos representan los seres vivos individuales, los hijos de Dios. Dios vive en todos y, con ello, lo une todo y a todos. El símbolo muestra que la vida existe como una conversación entre Dios y los hijos de Dios. Hablamos con Dios a través de todo en nuestro entorno.

La escena de la vida o las seis zonas de existencia están indicadas, cada una de ellas, con su color: rojo para el reino vegetal, naranja para el animal, amarillo para el verdadero reino humano, verde para el reino de la sabiduría, azul para el mundo divino y añil para el reino de la bienaventuranza. Los reinos se explican en el símbolo 13. Los hijos de Dios eternos caminan una y otra vez por estos reinos, en una espiral eternamente ascendente. Ver el símbolo 14.

En el símbolo, la Tierra está situada en el reino animal. Sigue su propio camino hacia la conciencia cósmica y da, por consiguiente, espacio de vida a la humanidad terrena que va por el mismo camino. Todos los seres vivos adquirirán, a través de varias vidas, conciencia cósmica, lo cual está indicado por la pequeña figura en forma de estrella. Este nacimiento cósmico constituye el inicio del verdadero reino humano. Es el nacimiento de este reino lo que ahora experimentamos con signos muy claros.  

Este proceso estará totalmente acabado dentro de unos 3000 años. Luego, el camino eterno de la vida continúa a través de reinos espirituales que, en realidad, es un reino con varios sectores.

  

symbol_12s.jpgLas combinaciones de las energías básicas

 Símbolo 12


La transformación, sujeta a una ley, de la conciencia eterna




 

En el símbolo vemos que las energías del universo y las energías de la conciencia de los seres están mezcladas de manera diferente a lo argo de un ciclo cósmico.

Entre las dos gruesas líneas horizontales negras arriba y abajo se indica un ciclo. Cada sección horizontal de colores simboliza una zona o reino de existencia. Los seis reinos, citados en el símbolo anterior, se repiten al infinito. En la parte horizontal vemos que un reino está construido por medio de distintas combinaciones de las seis energías de conciencia que, constantemente cambian siguiendo una ley: energía del instinto (rojo), energía del peso (naranja), energía del sentimiento (amarillo), energía de la inteligencia (verde), energía de la intuición (azul), energía del recuerdo (añil).

Las energías más elevadas, con la intuición como la más alta, penetran las más bajas. La creación y posibilidades de experimentación de los seres están relacionadas con  las energías básicas que dominan en su actual estadio evolutivo. Ver el símbolo 13.

 

symbol_13s.jpgEl plan eterno del universo
– Símbolo 13

El método y la técnica de creación eterna de Dios




Aquí se nos da una explicación más profunda y detallada del símbolo 11. Vemos de nuevo el ciclo eterno. Además vemos la premisa básica de la experimentación de la vida, la variación eternamente cambiante entre luz y oscuridad. Vemos dónde en el ciclo los distintos contrastes respectivamente culminan o están latentes (el aro más externo alrededor de los diferentes reinos, señalado cada uno con su color y mezcla de energías).

El universo eterno, con todos sus contrastes, es el método de creación eterna de Dios. Garantiza la experimentación eterna de la vida, tanto de Dios como de los hijos de Dios eternos. El triángulo blanco en el medio también simboliza aquí el «el algo» eterno «que es», y que no tiene nombre, X1.

La parte violeta en el medio simboliza la facultad eterna de crear de Dios, X2.

La cruz de rayos en esta parte indica la perfección total del plan universal divino.

Las seis figuras oscuras muestran las distintas mezclas de energía en las seis zonas de existencia que se repiten a lo largo del ciclo de espiral.

Cada energía sigue un ciclo. Cada ciclo tiene dos fases de crecimiento y dos de degeneración, es decir, dos fases hacia la culminación y dos hacia el estadio latente. La intensidad diferente de las energías básicas y la proporción en la mezcla se muestra con diferentes tamaños en cada una de las figuras negras. Toda la figura simboliza un cuerpo total de la zona de existencia.

Si observamos el reino animal con la energía del peso de color naranja en su culminación, el cuerpo total de este reino consta también de inteligencia (verde) en el primer estadio creciente, de sentimiento (amarillo) en el segundo estadio creciente, instinto (rojo) en el primer estadio decreciente, recuerdo (añil claro) en el segundo estadio decreciente, mientras el cuerpo de la intuición (azul) está latente. Las líneas punteadas muestran cómo estas energías básicas cambian de reino a reino. La relación cambiante entre las energías básicas es la causa de las distintas facultades de experimentación y creación en los distintos reinos de existencia. Cada reino de existencia ha recibido su nombre de la energía que culmina.

El color rojo simboliza el reino vegetal, donde culmina la energía del instinto. La facultad del instinto dirige automáticamente las funciones de vida externas de la planta. Que el instinto funcione tan genialmente se debe a que la planta ha tenido conciencia cósmica en ciclos de espiral anteriores que, poco a poco, se ha convertido en funciones automáticas no conscientes. El ser de instinto vive en una euforia espiritual interior. Una flor es, de esta manera, un signo exterior de este estado interior de bienaventuranza. Por medio de la influencia de la naturaleza, se despierta la conciencia de la planta en el mundo material exterior. Cuando experimenta de manera real en el mundo físico exterior, se ha transformado en un animal y ha adquirido conciencia diurna en un reino nuevo.

El color naranja simboliza el reino animal. El sentimiento de individualidad comienza, lentamente, a reforzarse. El organismo se experimenta aquí, cada vez más, como diferente del resto del mundo. Tiene lugar un aumento considerable del libre albedrío, en relación con la vida de la planta atada a una raíz. Los organismos aparecen aquí como específicamente de sexo masculino y femenino. Esto va acompañado por la lucha por el apareamiento, la lucha para proteger a la descendencia, la lucha por el alimento. El reino animal es la zona de culminación de la oscuridad y, con ello, del sufrimiento.
El sufrimiento desarrolla el sentimiento (el color amarillo) que constituye la siguiente zona de existencia. El sufrimiento hace que la facultad humana crezca. Cosechar siempre lo que sembramos hace que, con el tiempo, nos convirtamos en hombres verdaderos.
Con el desarrollo de las disposiciones humanas e intelectuales hemos sido conducidos al siguiente reino, el verdadero reino humano. Aquí la energía de la intuición ha despertado. Es esta energía la que nos da conciencia cósmica. Nos hace uno con la conciencia de Dios. El color amarillo simboliza el reino humano, donde la energía del sentimiento (color amarillo) culmina. Las experiencias de sufrimiento y el proceso de intelectualización, que tuvieron lugar en el camino evolutivo a través del reino animal, nos han conducido aquí. Aquí todos viven en contacto con el amor universal. Este reino es el objetivo futuro de la humanidad terrena. Fue la realización de este reino aquí, en la Tierra, lo que Cristo prometió que debía venir. Este reino humano completamente terminado es el reino hacia el que ahora se apresura la humanidad. En este reino, la humanidad se ha unido y convertido en un pueblo y un reino. El tiempo del rechinar de dientes ha terminado definitivamente. Aquí el hombre y la mujer ya no se casan. Aquí ya no se nace de mujer. El hombre perfecto no es ni hombre ni mujer. Ya no se reproduce a la manera de los animales. Aquí comienza a hacerse valer un nuevo método con respecto a la encarnación en materia física, a saber, la materialización y desmaterialización. Aquí está «el reino de los cielos» prometido.

El color verde simboliza el reino de la sabiduría. Aquí culmina la inteligencia. El Tercer Testamento nos da escasa información sobre los más altos mundos espirituales. Estos temas todavía forman, en muy alto grado, parte del futuro. Algo se indica, sin embargo. Individuos receptivos, inventores, ingenieros, músicos y escritores pueden recibir inspiración desde el reino de la sabiduría en beneficio de sus diversas actividades creadoras.
Todo lo que vemos en la naturaleza, todos los geniales procesos creadores y organismos tienen su origen en los mundos espirituales superiores. Aquí hay modelos y guías mentales para organismos físicos de todos los seres vivos y para perfecciones técnicas. En los reinos espirituales todo se crea únicamente de materia de pensamiento. Estas imágenes de pensamientos o ideas se transfieren a individuos receptivos de la zona física.
Tras todo lo creado hay, por consiguiente, causas espirituales. Desde estos mundos perfectos se vigila y dirige todo lo del mundo físico, de acuerdo con las más altas leyes del amor. Por medio de la oración, podemos tener contacto directo con los espíritus invisibles, todos ellos en actitud de servicio.

El color azul, para la intuición, simboliza el mundo divino, la más alta esfera de conciencia de la vida, de donde surgen todas las ideas para la creación y manifestación, antes de que sean elaboradas en el reino de la sabiduría.

El color añil simboliza el reino mineral o de la bienaventuranza. Aquí culmina la facultad de recordar. Este reino constituye el último reino del ciclo de espiral. Aquí, el hijo eterno de Dios camina exclusivamente en su mundo interior, totalmente privado de recuerdos. Ahora, todos los recuerdos se han transformado o cubierto de oro, de manera que se experimentan como copias de oro, independientemente de lo dolorosos que hayan sido en el momento de ser experimentados. Es por esto que esta forma de experimentar se denomina «reino de la bienaventuranza». Aquí recordamos muchas vidas anteriores de un pasado físico desaparecido. Recordamos nuestras vidas como plantas y animales, de hecho, aquí se nos muestra la historia evolutiva de todo un ciclo de espiral. Pero como recientemente hemos abandonado las más altas zonas del amor y nos hemos saciado de esta forma de experimentación, anhelamos regresar a la vida en el mundo físico.

El primer encuentro con este mundo tiene, por consiguiente, lugar en nuestro interior. Luego continúa la evolución en el mundo físico. Que para nosotros, no iniciados, el reino mineral se nos muestre totalmente muerto se debe a que no podemos percibir espiritualmente. Como los individuos de bienaventuranza viven en una soledad feliz y extremadamente rica, no necesitan un instrumento de comunicación de materia física. Como se ha dicho, viven completamente solos. Lo que en el mundo vemos como materia mineral es una especie de materia sobrante del reino de la bienaventuranza. Sin embargo, a través de las flores de hielo en las ventanas, aquí también percibimos vagamente una fuerza organizadora. Esta vida eternamente cambiante entre la oscuridad y la luz, entre la involución en la materia y la evolución fuera de la materia y en los mundos espirituales se simboliza por medio del círculo negro-blanco alrededor del símbolo. El sufrimiento como experiencia real está, sin embargo, limitada únicamente al reino animal. En los otros cinco reinos, todo es bienestar y luz. El objetivo de la luz y la oscuridad, siempre cambiantes, del ciclo eterno es renovar la conciencia cósmica de los hijos de Dios. Así la conciencia perfecta de Dios se mantiene eternamente en la cumbre. Debido a ello, irradia su vivificante sol de amor universal, su omnipotencia y omnisciencia con eterna juventud y belleza, a través de las miríadas de formas de vida del universo.

 

symbol_14s.jpgEl ciclo cósmico de espiral 1
– Símbolo 14

El viaje cósmico a través de la eternidad y el infinito

 


La vida eterna tiene lugar, según El Tercer Testamento, como un caminar infinito a través ciclos cada vez más elevados. Es por esto que se llaman ciclos de espiral.

En este símbolo vemos siete ciclos de espiral indicados con las letras:

A – la zona de espiral para átomos/ sustancias y semejantes.
B – la zona de espiral para seres célula y semejantes.
C – la zona de espiral para seres órgano y semejantes.
D –nuestro propio organismo. Por medio de los ciclos A, B y C se construye nuestro organismo que, como se ha dicho, constituye la espiral D. La interacción con el microcosmos nos da, así, acceso a un organismo físico.
E – la zona de espiral que constituye los planetas
F –la zona de espiral que constituye el Sistema Solar
G – la zona de espiral que constituye galaxias/la Vía Láctea. Por medio del ciclo E, F y G se construye la naturaleza, o sea, nuestro mundo. La interacción con el macrocosmos nos da un mundo en el que vivir, la naturaleza. Ver el símbolo n.º 7.

Además de constituir material para nuestros organismos físicos, las zonas de espiral que están por debajo también representan nuestro pasado, de la misma manera que las que están por encima, además de constituir un espacio vital para nosotros, también representan nuestro futuro.

Vemos que los seis reinos y zonas de conciencia descritas en este símbolo se repiten variándose eternamente, también como principios para organismos distintos.
La figura blanca muestra la pequeña parte del universo infinito que, generalmente, percibimos como viva.

Tal vez podamos empezar a percibir vagamente un factor organizador, un Dios, tras la genial colaboración entre micro, meso y macrocosmos.

 

symbol 15sLa ley que rige el movimiento
– Símbolo 15
La línea recta es una ilusión


La figura redonda, blanca en la parte superior, simboliza la forma esférica que es el equilibrio básico cósmico de todos los movimientos.

Todas las líneas blancas representan círculos. La línea blanca superior es una parte de una circunferencia de 40 metros de diámetro. Las circunferencias indicadas con líneas finas muestran que las clases de movimientos del universo se encuentran en una trayectoria circular. Si las energías no estuvieran sujetas a un ciclo, no existiría ni experimentación de la vida ni destino, como veremos en el símbolo siguiente.

El símbolo muestra que toda energía está sujeta a un ciclo. Visto cósmicamente, no existe ninguna línea recta.

  

symbol 16sEl cuerpo eterno
– Símbolo 16

«Lo que un hombre siembre, eso cosechará»





Aquí vemos que toda energía o movimiento, es decir, creación en el universo, surge de un yo eterno, indicado con el triángulo blanco, y que todos los movimientos también regresan al yo.

Todo movimiento tiene un origen vivo. El símbolo muestra la ley del destino, que dice que nosotros mismos somos la causa primera de nuestro propio destino. Todo lo que surge de nuestro yo eterno regresa, tarde o temprano, a nosotros. Esta regularidad dirige toda la creación de destino.

La cruz de llamas simboliza que nuestro cuerpo eterno siempre reposa en completo equilibrio. Los arcos de color violeta simbolizan actos, pensamientos, experiencias de vida, creaciones y cuerpos. Los arcos se mueven en ciclo, ver el símbolo 15, de tamaño y dimensiones de tiempo diferentes, lo cual está indicado con arcos de cuatro tamaños distintos. En nuestro cuerpo se inician ciclos microscópicos en cada momento. Una vida terrena es un ejemplo de otro ciclo. Hay también ciclos tan grandes que transcurren a lo largo de millones, es más, de miles de millones de años.

  

symbol 17sReencarnación, ciclos y estaciones del año
– Símbolo 17
Las estaciones del año cósmico


«Quien no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.[…] En verdad te digo, quien no renaciere del agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios», Así le respondió Jesús a Nicodemo, que era miembro del consejo de los judíos.

Jesús se extraño de que este hombre culto no comprendiese lo que quería decir y exclamó «¿Y tú eres maestro de Israel y no entiendes estas cosas?».

Con agua, Jesús quería decir un nuevo organismo físico. Hablaba, por consiguiente, de la reencarnación. Espíritu es lo mismo que conciencia. Nacer de nuevo del Espíritu significa que hay que hacer nuevas experiencias. Las experiencias transforman la conciencia. La facultad de comprender mejora. Por lo tanto, se necesitaban más experiencias de vida para comprender totalmente esta respuesta. Esta era la respuesta, incomprensible para los contemporáneos de Jesús, a la pregunta de Nicodemo: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Puede, acaso, entrar de nuevo en el seno de su madre para nacer otra vez?».
En otra ocasión, Jesús dijo que Juan bautista, en una vida anterior, había sido Elías, el profeta del Antiguo Testamento: «Y si queréis admitirlo, él mismo es aquel Elías que debía venir». Mt 11,14, ver también Mt 11,9-5, Mt 17,13, Lc 1, 1-25 y Mc 9, 10-13.

Jesús dijo también que las generaciones futuras iban a tener mejores condiciones para comprender la idea de la reencarnación. «Pero cuando él venga, el Espíritu de verdad, os guiará hacia la verdad completa; pues no hablará de suyo, sino que dirá todas las cosas que habrá oído y os anunciará las venideras». ¿Quiénes son estas generaciones futuras? Sin la reencarnación, ¿qué beneficio sacan entonces los hombres de un futuro «Espíritu de verdad»?

Evolución, detrucción, construcción y ciclo actúan por todas partes en la naturaleza. La oscura noche es sustituida por la luz del día. El agua, antes tan sucia, mana de nuevo fresca de su fuente. El invierno, frío y sin vida, pasa por el calor de la primavera y el verano, por los colores y la luz por las hojas marchitas del otoño hacia un nuevo invierno.

Tras el periodo de inmadurez del niño viene la primavera de la juventud, que anuncia el verano de la edad adulta seguido de la cosecha de la vejez. Renacimiento y renovación es la firma de la mismísima naturaleza. ¿Deberían los hombres terrenos ser menos valiosos que la gota de agua sucia y, con ello, una excepción del grandioso orden de la naturaleza? O menos valiosos que la Tierra, que ha evolucionado de una masa incandescente a las hermosas escenas con las que hoy nos rodea la naturaleza. No, el ciclo eterno de la vida también nos llevará a brillar como soles mentales. Todos llegaremos a inspirar y dar calor y vida a todo y a todos a nuestro alrededor. La vida eterna nunca ha comenzado y jamás terminará.

El símbolo ilustra el principio del ciclo y las estaciones del año, y éstas como símbolos de la luz y la oscuridad. Los rectángulos de un solo color, en la parte superior, muestran los reinos de existencia, que están descritos en el símbolo 13. La figura en blanco y negro muestra la luz con su respectivo  crecimiento y culminación de oscuridad. El invierno culmina en el reino animal y el verano en el mundo divino. El ciclo está formado por unidades donde dos contrarios culminan y están latentes alternativamente.

La franja con las bandas inclinadas simboliza las estaciones del año del ciclo: Gris para el invierno, verde para la primavera, multicolor para el verano y rojo para el otoño. Nosotros nos encontramos, por consiguiente, en la zona de invierno del ciclo cósmico de la espiral. Aquí la luz está al mínimo, indicado por la franja delgada de color naranja en la parte inferior. La vida sólo culmina en el mundo divino, franja ancha de color azul más a la derecha. En la parte superior hay unos círculos blancos y negros que, a su vez, simbolizan, de izquierda a derecha, el solsticio de invierno, el equinoccio de primavera, el solsticio de verano y el equinoccio de otoño. Estos cuatro momentos también están relacionados con la diferente relación del ciclo de espiral con la luz o la oscuridad. Este significado simbólico es el que se encuentra las diversas festividades cristianas.

La Navidad simboliza el nacimiento de la luz y del amor. La Pascua simboliza la victoria de la luz sobre la oscuridad y Pentecostés simboliza el espíritu y poder eterno de Dios. El Año Nuevo simboliza el comienzo de un nuevo ciclo y así es, en realidad, símbolo del infinito.

  

symbol 18sLos arcos de destino del ser vivo
– Símbolo 18

El ahora eterno

 

Cuando Pedro el viernes santo quiso intervenir con la espada para defender a Jesús, éste rechazó la ayuda con las siguientes palabras: «Vuelve tu espada a la vaina, porque todos los que se sirvieren de la espada a espada morirán» Mt 26,52. Pero, ¿no mueren, acaso, con espada todos los que empuñan la espada, cuando la vida se ve desde la perspectiva de una vida?

El mismo conocimiento mostró Jesús cuando, en la cruz, pidió por sus verdugos con las palabras: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Perdonó a sus verdugos. ¿Qué era lo que los verdugos no sabían? No sabían que lo que hacemos contra nuestro prójimo lo hacemos, en realidad, contra nosotros mismos. No comprendían el destino, que cosechamos como sembramos. Mientras sólo contemos con una vida terrena, esta ley no concuerda.

En el símbolo vemos una serie de rectángulos de color naranja que se van volviendo más claros en dirección hacia la derecha.

Los rectángulos simbolizan una larga sucesión de vidas físicas.

En el medio vemos un triángulo y una cruz en forma de estrella, la actual vida física de un hijo de Dios eterno indicada con las dos gruesas líneas blancas  verticales.

Los rayos de color naranja muestran su relación con sus vidas terrenas pasadas y futuras y los rayos blancos su relación con los periodos espirituales entre ellas. Las zonas blancas indican la estancia en los mundos de amor espirituales entre las vidas físicas. Esta existencia entre dos encarnaciones está libre de karma de sufrimiento. No es aquí donde se encuentra el infierno. Se encuentra en la Tierra y se crea cuando estamos en el mundo físico.

Entre las muchas vidas terrenas tenemos vacaciones. Aquí todos los pensamientos malos han sido sugestionados y alejados. El ser se ha vestido con «el traje de boda» y toda enemistad ha desaparecido. Es en el mundo físico donde se desarrolla la conciencia, no en el espiritual. El mundo espiritual es la morada del amor y la luz.

La zona amarilla representa el pasado y la verde el futuro.

Los arcos de color violeta, de la parte superior, muestran que la vida terrena actual está entrelazada con las vidas anteriores y futuras. La vida terrena actual está marcada por nuestros actos, no sólo por los actos de esta vida, sino también por los pasados, de la misma manera que nuestra vida futura ya se determina en esta vida por lo que hacemos hoy.

El destino es una pedagogía que nos enseña a distinguir entre bien y mal. Nuestros actos regresan siempre, tarde o temprano, a nosotros. La vida cotidiana implica que comamos del Árbol de la Ciencia. Algunas experiencias son agradables, otras desagradables. Cuando cumplimos la ley del amor y actuamos siempre lógicamente y con amor, al igual que Dios, nuestro destino es feliz. Entonces podemos empezar a disfrutar los frutos de otro árbol del jardín del Edén, el Árbol de la Vida.

  

symbol 19sA través de la oscuridad de la iniciación – Infierno o cataclismo
– Símbolo 19

«Ojo por ojo y diente por diente»

 

 

 


La Biblia ha predicho un tiempo de «lamentos, temor, guerras y rumores de guerras». Mt 24, Mc 13, Lc 21 y JN 14-16. Estos tiempos difíciles también se denominan «los últimos tiempos».

Las predicciones están en concordancia con la época en que vivimos, con un inicio temprano el siglo pasado. Se ha dicho que en esta época el mensaje de amor de Cristo iba a ser explicado más profundamente: «Más el Revelador dela Verdad, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará cuantas cosas os tengo dichas» Jn 14,26.

Lo que tenía que venir es, así pues, una explicación científico espiritual de la enseñanza de amor de Jesús. No una persona que viene sobre las nubes del cielo físico. Una persona no puede venir como
«un rayo de este a oeste». La conciencia de Cristo viene en las nubes del mundo del pensamiento. El propio Cristo le ha prometido a la humanidad un conocimiento sobre la realidad espiritual tras el mundo físico en un futuro, de manera que podamos entendernos mejor a nosotros mismos, nuestra propia naturaleza, y la naturaleza de Dios, eterna, inmortal y llena de amor. ¿Es El Tercer Testamento este Espíritu de Verdad?

Vemos de nuevo una serie de figuras de color naranja y amarillo en la parte inferior del símbolo. Muestran diferentes vidas terrenas, conectadas entre sí por medio de la reencarnación (los pequeños arcos naranja encima), interrumpidas por periodos en los mundos espirituales (amarillo) entre las distintas vidas terrenas. En el símbolo tiene lugar el encuentro con el karma de sufrimiento, mostrado por el gran arco de color naranja que viene de la izquierda y por la espada que atraviesa el corazón en el centro.

El corazón simboliza el organismo físico, y el triángulo blanco simboliza que la acción se dirige a un hijo de Dios eterno que reacciona de la misma manera vengativa. El vengador no sabe que, con este acto, la persona en cuestión crea su propio destino futuro. El contacto mental con el tono básico del universo, el amor universal, simbolizado con la gloria de rayos detrás del esqueleto, ahora se ha interrumpido.

Sólo después de innumerables derrotas ante la superioridad del enemigo, la verdad, tras las palabras de Jesús: «Amad a vuestros enemigos y orad por quienes os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y persiguen», comienza a brotar lentamente.

El mar de fuego simboliza un mundo en llamas, donde florecen la guerra, las revoluciones, huelgas, cierres patronales, conflictos políticos y religiosos, la pobreza, enfermedad e indigencia. El volcán simboliza las catástrofes de la naturaleza, tales como terremotos, inundaciones, ciclones, etc. Esta clase de karma es de tipo macrocósmico. Surge como una consecuencia de nuestra falta de responsabilidad para con nuestro microcosmos, es decir, nuestro organismo físico. Aquí tenemos nuestra responsabilidad macrocósmica. Tenemos diariamente la dirección de nuestros micromundos tanto para bien como para mal. En nuestro organismo viven innumerables microorganismos vivos cuya felicidad y salud dependen de nuestros hábitos. El karma de sufrimiento no es ningún castigo de Dios. El mal no puede ser derrotado con el precepto de la ley de Moisés, «Ojo por ojo, diente por diente». La oscuridad y el sufrimiento son un proceso de iniciación que, con el tiempo, nos hacen receptivos para una conciencia de amor mucho más elevada. Es en la oscuridad que nace el anhelo de la luz. Y la luz se ve venir…

  

symbol 20sEl perdón de los pecados
– Símbolo 20

«Ve y no peques más»

 

De Jesús se dice que enseñaba con poder y autoridad. Hizo milagros, consoló y ayudó a personas desdichadas. A personas que sentían estar en desgracia ante Dios les dijo: «Tus pecados te son perdonados».

El símbolo muestra que el perdón de los pecados existe en realidad. Pero se nos da una explicación muy distinta a la tradicional.

El Tercer Testamento muestra que evolucionamos de acuerdo con las leyes eternas del amor a través de una vida terrena tras otra. Todos no nos encontramos, sin embargo, en el mismo estadio evolutivo, pero todos llegaremos a ser perfectos. La evolución está garantizada por el hecho de que siempre experimentamos las consecuencias de lo que hacemos. Pero, si tenemos que recibir las consecuencias de nuestros actos, ¿dónde está entonces el perdón de los pecados? ¿Puede el perdón de los pecados anular la ley del destino? Si es así, ¿cómo podemos, entonces, evolucionar a través de las experiencias?

Si podemos cosechar algo distinto a lo que hemos sembrado, ¿dónde está, entonces, la justicia divina? El símbolo explica el problema así: Dentro de las bandas blancas verticales vemos una vida terrena. Vemos que es una parte de una cadena. A la izquierda vemos una vida terrena anterior y a la derecha vidas futuras.

Entre cada encarnación nos encontramos en los mundos espirituales (los rectángulos blancos). Abajo vemos una formación como una escalera de color naranja. Simboliza que la conciencia evoluciona de vida a vida. En cada vida hacemos nuevas experiencias. En la vida terrena actual una persona es asesinada. Según la ley del destino, esta ley hace que la persona sea asesinada.

Los arcos de destino de color naranja que regresan en la vida terrena actual muestran que esto sucede. A veces sucede, ¡pero no siempre! También puede suceder que este acto asesino sólo regrese en la próxima vida. Vemos otro arco de color naranja para el que toma más tiempo regresar a su origen. Alcanza al asesino en la vida terrena siguiente. Pero todavía puede pasar otra vida terrena antes de que el asesinato llegue a su origen. Esto se ilustra con el tercer arco de color naranja. Pero ahora vemos que no se desencadena con toda su fuerza.

Totalmente a la derecha vemos simbolizada una vida terrena en un futuro más lejano. Aquí vemos que la llama amarilla que primero era muy débil, ahora, tras varias vidas terrenas, ha crecido tanto que el arco de destino de color naranja ya no puede entrar en ella. La llama simboliza la facultad de compasión. Crece por medio de todo el sufrimiento que experimentamos. Hace que ya no podamos hacer más daño. Entonces también estamos protegidos de cosechar cualquier mal. Visto cósmicamente, nuestros pecados nos han sido perdonados. El objetivo del sufrimiento es desarrollar la facultad de sentir compasión. Los arcos de destino blancos indican que en el mundo espiritual, entre las vidas terrenas, también hay creación de destino, y que sólo puede ser de naturaleza luminosa y feliz.

  

symbol_21s.jpgLa eterna vinculación cósmica, orgánica entre Dios y el hijo de Dios I
– Símbolo 21
 El sentido y la función de la oración




Visto cósmicamente, el principio de la oración ya comienza en el reino animal. El grito de angustia del animal en el momento de la muerte es un grito en busca de ayuda. Hay ayudantes espirituales y, con ello, una función automática así también tiene sentido. También hubo ayudantes espirituales que oyeron la oración de Jesús en la cruz: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen».

Entre estos enormes extremos no hay diferencias fundamentales. El símbolo a la derecha representa el universo, es decir, Dios. En este organismo, todos los seres vivos están en el centro, conectados eterna y orgánicamente con Dios.

El círculo blanco del centro simboliza nuestro yo eterno, X1.

Alrededor del yo vemos la energía madre, o facultad eterna de creación, indicada con el color violeta, X2.

Fuera de la zona de color violeta se ve el cuerpo total, creado, del hijo de Dios, X3.

Las tiras alargadas de colores en dirección hacia el hijo de Dios simbolizan el organismo físico de Dios (la parte creada del universo) con el que el hijo de Dios interactúa. Las puntas de las tiras de colores que apuntan hacia fuera representan la parte eterna de las energías básicas del universo. Afuera, de color violeta, está simbolizada la facultad creadora, eterna del universo (energía madre) y luego, más externamente, el disco blanco que simboliza el yo de Dios.

Todos los seres vivos son, así, eternos y están inseparablemente vinculados a Dios o universo. Las figuras de la parte superior izquierda simbolizan los distintos estadios evolutivos de la relación con Dios:

La primera figura ilustra el estado del hombre primitivo, con el culto a una multitud de dioses y sacrificios sangrientos.
La siguiente figura simboliza el monoteísmo, es decir, la adoración a un solo Dios de las religiones humanas basadas en la fe.
La tercera figura ilustra el estado ateo. Dios ha sido totalmente eliminado de lo que el  individuo se puede imaginar. Hay, por ejemplo hombres que no pueden creer que un infierno eternamente en llamas espere a quienes no quieren ser bautizados, confirmados o que nacen fuera del matrimonio. No pueden creer que un Dios lleno de amor y todopoderoso  exija que su hijo inocente deba ser crucificado como un cordero ofrecido en sacrificio para que seres culpables sean salvados.
La cuarta figura simboliza el diálogo plenamente consciente del hombre acabado con Dios.

 

symbol_21sdetail.jpgParte del símbolo 21

 

 

 

Los pequeños triángulos de color naranja, abajo a la izquierda, representan hombres que reciben inspiración y ayuda de seres espirituales de la parte del medio, con los triángulos amarillos. La parte superior de esta zona simboliza la Providencia, es decir, los seres que constituyen la conciencia primaria de Dios, cuya conciencia está totalmente en contacto con la conciencia de Dios.

La parte del medio simboliza personas desencarnadas que, entre dos vidas terrenas, pueden actuar como ángeles de la guarda. La persona 1, que se muestra en la parte de abajo con los triángulos de color naranja, le pide algo al n.º 2, pero no recibe ninguna ayuda, ya que la persona en cuestión no puede o no quiere ayudar. Luego vemos al n.º 1 (triángulo de color naranja) dirigirse a Dios. Todas las oraciones, incluso el más mínimo suspiro, son registradas por Dios a través de los ángeles de la guarda (triángulo amarillo), como aquí, donde el ser n.º 3 es inspirado a ayudar al n.º 1. Esto sucede a menudo, sin que ninguna de las personas de la parte de abajo, es decir, las encarnadas físicamente sean conscientes de lo que sucede. Las oraciones deben, sin embargo, ser dirigidas directamente a Dios. La oración del Padre Nuestro es una oración absolutamente perfecta, cósmicamente consciente.

A continuación vemos otra variación de oración respondida, mediante lo cual personas intelectuales, por ejemplo, artistas y científicos, frecuentemente, sin que ellos mismos comprendan lo que sucede, pueden recibir inspiración.

En la figura siguiente vemos la relación mediumística con seres espirituales, lo cual, sin embargo, puede ser arriesgado para personas no iniciadas. Sin el conocimiento de la protección correcta hay el riesgo de posesión. A veces, las relaciones mediumísticas con el mundo espiritual pueden ser, sin embargo, muy provechosas.

La última figura de la parte de abajo ilustra la conexión totalmente consciente con la Providencia de los iniciados cósmicos. No están en absoluto solos en su misión aquí, en el planeta físico. Ver el siguiente símbolo.

La función de la oración experimenta, como todas las otras funciones mentales, una evolución gradual. La oración automática y no consciente del animal era un grito de ayuda ante la capitulación en el encuentro con una fuerza física más poderosa. La oración consciente de Jesús concernía a los verdugos y perseguidores que lo crucificaron. Cristo estaba en contacto directo con Dios por medio de la oración.

En la oración altruista, consciente se esconden altas fuerzas psíquicas, magia blanca. Es por esto que  en la oración perfecta siempre se incluye la oración «No se haga mi voluntad, sino la tuya».

 

symbol_22s.jpgLa eterna vinculación cósmica, orgánica entre Dios y el hijo de Dios  II
– Símbolo 22

 «Ve a tu aposento»

 

 

El símbolo muestra cómo todo lo vivo (el pequeño triángulo blanco) está orgánicamente conectado con Dios (el triángulo blanco grande) gracias a una estructura eterna, cósmica, orgánica (la pirámide blanca, gris y violeta).

La larga zona de colores alrededor del círculo simboliza los seres vivos y los reinos eternos (ver el símbolo 13).

El área entre las dos líneas negras descendentes muestra la parte física del universo, mientras el área encima de las líneas constituye el mundo espiritual.

El segmento con las largas franjas de color naranja simboliza el reino animal. Las dos franjas más pequeñas simbolizan los primeros estadios del hombre simio terreno que hoy están totalmente extinguidos de la Tierra, pero que se encarnan en otros planetas del universo. La siguiente de estas franjas de color naranja, a la derecha de las dos anteriores, simboliza el estadio del hombre primitivo, que está abandonando nuestro planeta, y la siguiente simboliza el hombre civilizado, que ha perdido la facultad de creer y se ha vuelto materialista.  

La última franja (la mitad de color naranja y la mitad de color amarillo) simboliza los hombres que evolucionan en dirección a hombres verdaderamente humanos, camino del gran nacimiento y la conciencia cósmica.   

La oración es una fuente de fuerza, por la que fluye libremente la conciencia de Dios que está a disposición de todos. Con ayuda de la oración podemos recibir ánimos y fuerza para hacer frente a los últimos problemas y sufrimientos por nuestro camino hacia la perfección.

La oración es siempre escuchada para el bien de la totalidad. De esta manera se convierte en la mayor alegría y beneficio, tanto para el propio individuo como para su entorno. El deseo sincero detrás de la oración de que «No se haga mi voluntad, sino la tuya» nos hace uno con la voluntad de Dios. Así, aliados con el propio Dios todopoderoso, construimos nuestra fuerza vital y nuestra capacidad de «tomar tanto lo bueno como lo malo».

Con cada decisión amorosa se nos renueva nuestra alegría de vivir y nuestra fuerza. Es este «camino angosto» el que, con el tiempo, nos conduce a la adquisición de un verdadero talento orgánico para la alegría de vivir y el equilibrio mental, independientemente de todas las dificultades. Este camino nos llevará inevitablemente a constatar, al igual que Cristo, que «Yo y el Padre somos uno». Jn. 10,30.

 

symbol_22sA.jpgLa imagen materialista o inacabada del universo
 – Símbolo 22A

El universo sin vida



Cuando la facultad de creer degenera y la capacidad del sentido cósmico todavía no está completamente acabada, el hijo eterno de Dios atraviesa un estadio de materialismo. El Dios vivo se ha perdido de vista por un tiempo. El enfoque sobre lo material se convierte, entonces, en totalmente dominante. La vida puede experimentarse como las fuerzas ciegas de un juego de azar.

Pero esto no impide que las personas materialistas puedan ser extremadamente humanas y, con ello, en la práctica más cristianas en su forma de actuar que muchos creyentes. La relación con Dios trata, en último término, sobre nuestra relación con el prójimo. El ateísmo también conduce, sin embargo, a la culminación de la cultura de la muerte. El desarrollo de efectivas armas de asesinato en masa y de métodos de asesinato de hombres y animales no puede denominarse un método animal. Los animales están muy por debajo de los hombres por lo que respecta al arte de matar.

La culminante capacidad de matar del hombre puede más justamente describirse como «Conciencia diabólica». En este estadio evolutivo materialista, el hijo de Dios no comprende que, visto cósmicamente, ningún enemigo puede morir. El yo es eterno. Todos los seres vivos son inmortales.

En el símbolo vemos la parte inferior del símbolo 22, el aspecto físico del universo. Por encima de la parte oscura dentada vemos el organismo físico del hijo de Dios. Los muchos rayos alargados que se orientan hacia el centro del símbolo representan todos los seres vivos con los que este hijo de Dios interactúa en la zona física, tanto en el microcosmos como en el mesocosmos y macrocosmos. Este hombre materialista sólo percibe dentro del espacio y el tiempo. La existencia de Dios y el yo siguen, por consiguiente, siendo un enigma.

En el pequeño triángulo dentro del grande vemos al hijo de Dios y al yo de Dios, X1, respectivamente. Como esto sigue siendo no consciente, aquí vemos un signo de interrogación.

El triángulo simboliza el principio trino, la unión eterna de la materia, la conciencia y el yo, X1, X2 y X3. El poder y las posibilidades de la oración, la conexión cósmica eterna entre Dios y el hijo de Dios y el conocimiento sobre el mundo espiritual, que está presente en todas partes, tampoco es consciente para el hombre materialista. Con la ciencia materialista, los hombres adquieren conocimiento sobre el universo físico. La materia comienza, así, a escuchar nuestros pensamientos. Creamos aparatos técnicos geniales. Pero el solo conocimiento material no puede ayudar a la humanidad a superar el sufrimiento y los destinos desdichados. Se necesita también una ciencia sobre las causas espirituales tras la realidad física. Sólo esta ciencia puede animar a una moral de amor.

La gran misión de la ciencia física es eliminar totalmente la maldición bíblica que siguió a Adán, cuando salió del Paraíso y escuchó: «Comerás el pan con el sudor de tu frente». Esto sucederá cuando el conocimiento material sea controlado y usado únicamente al servicio del amor al prójimo.

  

symbol_23s.jpgEl hombre a imagen y semejanza de Dios
– Símbolo 23

Presentar la otra mejilla







En el Antiguo Testamento, Dios comunica a los hombres el propósito de la creación: «Hagamos al hombre a nuestra imagen…» Gen. 1,26.

La misión de Jesús era mostrar con su ejemplo la manera de ser del hombre perfecto, el objetivo de la creación y la evolución. Sus palabras y forma de vida se han conservado en la Biblia para la posteridad. Presentó la parte humana a quienes lo perseguían y, angustiado en la cruz, pidió por ellos con las palabras: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» Lc 23,34.

Así actúa un hombre en el estadio acabado a imagen y semejanza de Dios, que es todo amor. El símbolo muestra cómo el hombre acabado recibe la oscuridad y enemistad (el gran arco de destino de color naranja) con amistad (las manos). Esta manera de actuar crea un arco de destino luminoso (el gran arco de destino de color amarillo) que, posteriormente, regresa al mismo hijo eterno de Dios en forma de luz y alegría.

Esta forma de vida es lo único que puede hacer salir a la humanidad de la oscuridad, de la zona de la guerra y el sufrimiento (simbolizada por las nubes) que es desplazada por la luz del amor de Dios (el triángulo luminoso) a través de la redención del mundo (la estrella radiante afuera). Esto tiene lugar gradualmente, a través de la evolución, a través de una vida terrena tras otra (los arcos más pequeños).
No es sólo lo malo que hacemos lo que regresa a nosotros. Vemos que los pequeños arcos de color naranja van siendo más amarillos hacia la derecha. Las figuras rectangulares de color amarillo y naranja simbolizan las vidas terrenas individuales que son interrumpidas por  una estancia en los mundos espirituales (las figuras de color amarillo claro).

El proceso de humanización avanza todo el tiempo a base de las experiencias de sufrimiento. Como nuestra sensibilidad y nuestra facultad de empatía evolucionan constantemente siguiendo el imperativo de la ley, ya podemos comenzar a ver que nos estamos alejando del reino animal en dirección a un verdadero reino humano.

 

symbol_24s.jpgEl reino humano inacabado
– Símbolo 24

El reino de la esfinge


La situación mundial todavía se caracteriza, en alto grado, por el instinto de conservación del animal que, cuando aparece a escala colectiva, también se manifiesta como nacionalismo. Esta tendencia, heredada del reino animal, impregna las relaciones humanas a todos los niveles. En el reino animal el poder es igual al derecho. ¿No aspiran las naciones tanto al poder militar como al económico?
El símbolo muestra, en su conjunto, nuestro planeta con sus muchas naciones (las distintas figuras).  Podemos compararlas con una especie de organismo que todavía no trabaja a la perfección. En cada figura vemos un círculo blanco y una flecha, los gobiernos de los países. Las flechas apuntan en diferentes direcciones.

Las estrellas de color naranja, a la izquierda y a la derecha, simbolizan el ideal de poder animal, poder es derecho. El color naranja, la energía del peso, simboliza que se trata del principio mortífero del reino animal. Esta orientación sigue siendo el factor dominante en la relación de muchas naciones con otras naciones, lo cual también está en vigor en los estados que oficialmente se consideran cristianos.
En los conflictos, las partes beligerantes usan el ideal formulado en la moral de venganza de la ley de Moisés, ojo por ojo y diente por diente. El mismo principio también se usa internamente en el sistema de justicia de las naciones.

En el tercio superior del símbolo, las flechas apuntan, en mayor o menor grado, lejos de este agresivo ideal, hacia arriba en dirección a los rayos amarillos y al blanco que, junto con la estrella blanca, simbolizan los verdaderos ideales humanos que ya empiezan a manifestarse en la forma de gobernar interior y exterior de ciertos países.
La cantidad, ubicación y distribución de las figuras no debe interpretarse literal ni geográficamente. El humanitarismo se propaga por todas partes alrededor de la Tierra.

 

symbol_25s.jpgEl karma de la humanidad
– Símbolo 25

El mundo se transforma en un reino


Al igual que nuestro destino personal es un resultado de las consecuencias de nuestras propias acciones hacia el prójimo, el destino de las naciones también lo crean sus propias acciones en relación con lo que hacen contra otras naciones. Cuando las naciones cosechan su destino, tanto para bien como para mal, esto tiene lugar como karma colectivo.

La parte del círculo de color naranja simboliza el principio mortífero, las tendencias animales de la psique. Esto se puede comparar con un campo magnético que atrae el karma de sufrimiento (las llamas) cuando ha llegado el momento.

La estrella de cinco puntas simboliza el principio de la redención del mundo que guía a los hombres terrenos y los hace salir del reino animal a través de la iniciación de la oscuridad. Vemos que este principio progenitor espiritual abarca todos los estadios camino de la salida del reino animal, tanto los que estimulan la venganza (color naranja) como los humanos, el perdón como ideal (color amarillo) o la ciencia del espíritu (color blanco).

Todas las guerras son una tradición pagana, aunque los combatientes estén bautizados y confirmados y se denominen «cristianos». Nadie sale, sin embargo, vencedor de una guerra. Cuando llega el momento del destino, y uno mismo se ve afectado por la guerra con todo lo que ésta conlleva de sufrimiento y privación, poco a poco crece la añoranza de la paz.
Sólo somos verdaderos cristianos cuando actuamos humanamente en todas las situaciones. No hay ninguna ceremonia, por ejemplo el bautismo o la comunión, etc. o sermones conmovedores, que sea decisiva. Lo decisivo son las acciones.

El verdadero amor al prójimo está simbolizado por la zona blanca en la parte superior del círculo. La zona amarilla simboliza la influencia humanizadora de las religiones mundiales sobre la humanidad. La zona azul muestra el humanitarismo que ya hay en el mundo, las religiones, el arte, la música, la literatura, la ciencia y la técnica humana. Todo lo que es un verdadero beneficio y una verdadera alegría para la humanidad forma parte de esta zona.

El karma de sufrimiento tiene diversas intensidades. En la parte de la izquierda se trata de consecuencias que se desencadenan como muerte inmediata, que es menos dolorosa que un sufrimiento permanente a causa de invalidez, tortura y otras formas de mutilación y enfermedad.

El  karma de sufrimiento son los efectos de los actos faltos de amor de las naciones, también contra los animales y la naturaleza. La consumición de carne, por ejemplo. Por medio de la teoría sobre el amor al prójimo (estadio-A) y el entrenamiento (estadio-B), todos llegan, con el tiempo, a la genialidad moral (estadio-C).

  

symbol_26s.jpgEl futuro reino humano perfecto
– Símbolo 26

Los estados unidos del mundo - «Un rebaño y un pastor»

 

Las naciones del mundo se vinculan cada vez más fuertemente y, por lo tanto, son cada vez más dependientes las unas de las otras. Comercio, economía, materias primas, comunicación, infraestructuras, y similares han evolucionado y se han adaptado a las dimensiones globales.

El desarrollo en el mundo apunta, así, claramente hacia el internacionalismo. El dilema tras los grandes acontecimientos del mundo es si se trata del interés de las naciones a costa de la comunidad internacional o de las naciones al servicio de la totalidad. Cada vez más naciones se dan cuenta de que para alcanzar una paz global, bienestar para todos los hombres de la Tierra y estabilidad política se requieren leyes y acuerdos internacionales que funcionen. Esto es, en gran manera, valedero para el extendido abuso del dinero que conlleva que, de manera totalmente legal, unos puedan enriquecerse a costa de otros.

A pesar de que las grandes posibilidades de la técnica moderna de producción son una fuente de esperanza, una gran mayoría de la población mundial vive hoy en la pobreza. El internacionalismo sigue teniendo mucha menos fuerza que el nacionalismo, es decir, el egoísmo de las naciones es todavía más fuerte. Pero el comienzo de una sociedad mundial, de la que forman parte todos los pueblos de la Tierra como iguales, ya ha nacido bajo el nombre de Naciones Unidad u ONU.

Como el altruismo es el objetivo, a cuya comprensión nos llevan las leyes eternas de la vida, el internacionalismo será, por consiguiente, la solución futura de los problemas mundiales. El nacionalismo dejará de existir. Las palabras de la Biblia sobre un rebaño y un pastor, un pueblo con un Dios y una religión verdadera se convertirán en realidad. Evolucionamos inevitablemente en dirección fuera del reino animal. Vamos camino de convertirnos en hombres perfectos. Aprendemos a través de experiencias, una vida tras otra.

Esto se muestra en el símbolo por medio del hecho de que la Tierra se ha desplazado totalmente entrando en la luz del nuevo impulso mundial, el color blanco. Las anteriores representaciones religiosas (color amarillo y naranja) desaparecen a favor del conocimiento de Dios y del posterior desarrollo de las facultades que hacen posible la creación de un reino de los cielos en materia física en la Tierra. Las naciones de la Tierra (los círculos blancos) y los gobiernos (las flechas) se convierten en regiones del estado mundial (las zonas verdes), cada cual con sus características. El sol amarillo del centro simboliza el gobierno mundial que, al principio, será dirigido por los más altos representantes de la humanidad, dentro del campo de competencia y responsabilidad de cada uno, elegidos por votación. Este gobierno estará, gradualmente, formado por individuos cósmicamente conscientes (la estrella azul).

Otros factores que pueden citarse:
• Desarme –  el estado mundial no tiene, claro está, ahora ningún enemigo externo, por lo cual sólo necesita una policía mundial que mantenga la seguridad pública interna.
• Un sistema legislativo y jurídico público, no secreto, un sistema jurídico que sabe distinguir entre delito y anormalidad y que usa métodos educativos en vez de castigo y juicio.
• Abolición del dinero y la propiedad privada de los recursos de la naturaleza, implantación de recibos por el trabajo realizado en vez de dinero.
• Establecimiento de un fondo para pagar los periodos de la infancia, vejez y enfermedad.
• Las máquinas se hacen cargo del trabajo y se desarrolla el vegetarianismo, el arte y la espiritualidad.

Anteriormente el poder decidía sobre la justicia, ahora es la justicia la que determina todos los asuntos. El estado mundial será, así pues, guiado por el sentimiento intelectualizado y la inteligencia humanizada de los hombres, que es lo mismo que amor al prójimo.

  

symbol_27s.jpgEl resplandor cósmico de la Tierra
 – Símbolo 27

Los días y las noches de la vida eterna

 

 

 

Después de la noche viene el día. En el día cósmico (un día y una noche), que abarca eones de tiempo, la nave espacial Tierra con sus pasajeros acaba de pasar la culminación de la oscuridad y el frío cósmico. Hemos tenido, por ejemplo, dos Guerras Mundiales en una centuria, y parece ser que no es suficiente con esto.

De la misma manera que el invierno es más frío después del solsticio de invierno, la Tierra sigue estando caracterizada por la culminación del frío del invierno. Pero la luz crece ahora con gran rapidez.

El clima de pensamientos más claro de la Tierra (la creciente aura luminosa) implica que las fieras, las serpientes venenosas y algunos insectos peligrosos desaparecerán, poco a poco, de la Tierra, al igual que una vez los dinosaurios y otros reptiles tuvieron que buscar planetas con posibilidades más favorables de evolución. Hay que recordar que, en este contexto, la Tierra se ve como un ser vivo.

Los hombres primitivos evolucionarán de manera relativamente rápida convirtiéndose en hombres civilizados, gracias a la sociedad de información y comunicación moderna que facilita la adquisición de conocimientos en todos los campos.

La figura de la parte inferior muestra un día y una noche cósmicos con la correspondiente culminación alternante de la oscuridad y la luz. La anchura de la zona crece, lo cual significa que la experimentación de la vida está en continuo y renovado crecimiento. El macroyo (la Tierra), que es macroyo de todos los seres vivos de la Tierra influye sobre toda la vida del planeta.

Tras la misión de Cristo, que tuvo lugar en armonía con el proceso de iniciación cósmica de la Tierra, el egoísmo ya no puede tener la aprobación permanente del ser Tierra. La irradiación luminosa del aura (el resplandor cósmico que sólo se puede ver con la clarividencia cósmica) está aumentando y, con ella, está abonado el terreno para la justicia, la misericordia, el perdón y el amor en la Tierra.

La formación como una escalera en la parte inferior simboliza las seis zonas de existencia, constantes en cada ciclo de espiral. La figura blanca, imprecisa, que en el símbolo va desde la zona 6 (el reino de la bienaventuranza) hasta el límite de la zona 3 (el verdadero reino humano) indica la frontera de la conciencia de la humanidad terrena inacabada. Lo que denominamos reino mineral son los signos «sin vida» exterior de una zona de existencia interior viva, el reino de la bienaventuranza.

La figura blanca, imprecisa, simboliza, así, que los hombres terrenos sólo conocen las áreas físicas del reino mineral, vegetal y animal.

El pequeño globo terrestre está ubicado en el reino animal inmediatamente después de la culminación de la oscuridad. La Tierra y su humanidad avanzan hacia la paz y el amor.

 

symbol_28s.jpgLa vida eterna o la escalera de la vida
– Símbolo 28
Renovación eterna de la vida - « y he aquí que renuevo todas las cosas»

 

La vida eterna lleva consigo una constante renovación de la experimentación de la vida. ¡Desde esta perspectiva, la vida es una aventura infinita!

Toda experiencia está condicionada por los contrastes. Demasiado calor crea el deseo de frescor. Un trabajo duro exige también descanso que, cuando ha hecho su efecto, crea otra vez, deseo de nuevas actividades. También nos cansamos de nuestro plato favorito si lo comemos todos los días.

Que un reino de existencia sea sustituido por otro, sin interrupción, se debe a este constante anhelo de nuevas experiencias y los efectos de sus contrastes. El símbolo muestra la infinita escalera de la vida en diferentes dimensiones.

Los reinos de existencia del peldaño central de la formación como escalera son: reino vegetal (color rojo), reino animal (color naranja), reino humano (color amarillo), reino de la sabiduría (color verde), el mundo divino (color azul), reino de la bienaventuranza/ reino mineral (color añil).

Estos seis reinos o estados de conciencia se repiten una y otra vez en forma de ciclos más grandes, lo cual se indica con los grandes peldaños a la izquierda.

Cada reino de existencia se puede dividir en partes más pequeñas, por ejemplo, vidas terrenas individuales o todavía menores, las zonas de carácter, la escalera más pequeña más a la derecha. Los diversos reinos se describen detalladamente en el símbolo 13.

 

symbol_29s.jpgVías cósmicas de evolución
– Símbolo 29

Sobre el origen de las especies

 

En el símbolo 28 vimos la escalera evolutiva infinita desde un lado. Aquí se ilustra la misma idea vista de frente.

La parte de color naranja simboliza el reino animal. El camino a través de este reino tiene diferentes vías, indicadas con signos diferentes. Así pues, hay varios caminos evolutivos a través del mismo reino. En la Tierra, las diferentes formas de organismo se dividen en diferentes especies. Cada especie se caracteriza por las distintas condiciones externas, tanto astronómicas como microcósmicas, que experimentan durante su evolución. Algunas especies están más emparentadas. Otras lo están menos. Han habitado en diferentes planetas durante su viaje cósmico. Estas vías cósmicas de evolución son un factor importante tras el origen de las especies. Sin embargo, las diferentes especies van todas camino de la perfección como «el hombre a imagen de Dios».

El concepto hombre designa una vía de evolución universal que abarca a todos los seres vivos, independientemente del ciclo de espiral en que se encuentren o las vías cósmicas de evolución que pasen.

Los peldaños de color rojo de la escalera de evolución simbolizan el reino vegetal, los de color naranja el reino animal y los de color amarillo el verdadero reino humano. La vía n.º 5 desde la derecha, simbolizada con una cruz, representa nuestra propia vía, la de los mamíferos. La vía n.º 6 desde la derecha simboliza la de los pájaros, y la n.º 4 desde la derecha la vía de los insectos.  Algunas especies de insectos han alcanzado un orden social que es superior a algunas sociedades de hombres primitivos.

Aquí (en la parte amarilla), los hijos de Dios eternos han adquirido la facultad de poderse materializar y escoger organismo según su deseo. Las diferencias externas se han igualado y todos pueden hablarse, comprenderse y amarse mutuamente.

La línea punteada inferior, al lado de la pirámide, muestra la transición del reino vegetal al animal. Por ejemplo, las plantas carnívoras.

La línea punteada más corta muestra la transición entre el reino animal en forma pura y la humanidad terrena inacabada.

La línea punteada superior indica la transición al reino humano acabado. La parte blanca borrosa simboliza la X1 de los seres vivos. El color violeta, ligeramente insinuado, simboliza su X2. Aquí los colores simbolizan que la X1 y X2 de los seres vivos forman juntas la X1 y X2 de Dios, al igual que las partes de colores simbolizan un sector de Dios u organismo físico del universo.

 

symbol_30s.jpgLa Divinidad eterna y el talento de percepción de los seres
– Símbolo 30
La condición para «ver a Dios»


La facultad de percepción de los seres vivos constituye conjuntamente la facultad de percepción de Dios. El encuentro con el prójimo, es decir, todo aquello con lo que entramos en contacto, se convierte, así, en un encuentro con Dios. Por medio de esta interacción surgen las diferentes zonas de existencia.

La energía madre regula la fuerza cambiante de actuación de las seis energías básicas. La figura blanca simboliza el yo de Dios, que está compuesto de los yos de todos los hijos de Dios eternos conjuntamente. Las figuras de color violeta simbolizan X2 o facultad eterna de crear de los hijos de Dios que, conjuntamente, constituye la X2 de Dios. De estas figuras salen las partes de color que simbolizan la conciencia y organismos, X3, de los hijos de Dios eternos y, conjuntamente, constituyen la X3 de Dios.

El aspecto creado del universo es, así pues, el organismo físico visible de Dios. Todo lo que percibimos es Dios, y Dios percibe por medio de nosotros.
La figura, a la izquierda, en forma de escalera simboliza la escalera de evolución. Cada peldaño muestra un reino de existencia. Los pequeños triángulos simbolizan el yo de los hijos de Dios en estos reinos.

Los rayos que surgen de ellos muestran qué energía es la dominante en los respectivos reinos. Estas energías determinan las posibilidades de creación y experimentación que el hijo de Dios tiene en relación con el universo circundante.

La mezcla de energías que da lugar a su facultad de percepción decide cómo es la interacción entre Dios y el hijo de Dios, o sea, su entorno. La capacidad de percepción más predominante del hijo eterno de Dios se muestra a través de la zona en la que los rayos de diversos colores reaccionan con respecto a los estadios evolutivos de la izquierda.

El ser de instinto (color rojo) sólo puede percibir vagamente placer y malestar, pero no puede analizarlos.

El ser animal (color naranja) puede experimentar y actuar en virtud de la energía del peso, sentimiento primitivo e incipiente inteligencia.

El hombre acabado (color amarillo), tiene un sentimiento que está, en muy alto grado, conectado con la energía de la inteligencia, lo cual hace que la energía del peso y del sentimiento sólo se usen con una lógica absoluta, es decir, con pleno amor. Este estado de conciencia da acceso a la facultad de la intuición y a la clarividencia cósmica.

El ser de sabiduría (color verde) se caracteriza por su inteligencia culminante.

El ser de intuición del mundo divino (color azul) tiene acceso a la más alta energía de conciencia, la intuición, que culmina aquí. En realidad, estos dos reinos, los más elevados, constituyen un reino con dos secciones. Aquí todos son perfectos. Vemos que la intuición ilumina con sus rayos todo el ciclo de la espiral. Constituye la energía de percepción más alta y penetrante de la vida.

Tras esta experiencia culminante de amor y sabiduría, llegamos al reino de la bienaventuranza (color añil). Aquí, el hijo eterno de Dios vive en su propio mundo interior. La facultad culminante de recordar da acceso a todas las experiencias hechas a lo largo de todo el ciclo de la espiral. Estas copias de recuerdos han adquirido con el tiempo el brillo del oro. El viejo dicho de que el tiempo cura todas las heridas es confirmado.

El hijo eterno de Dios puede ahora, según su deseo, avanzar y retroceder en su mundo interior que abarca los seis reinos del ciclo de la espiral. Pero no como una experiencia en el mundo exterior, sino como una experiencia interior de recuerdos del mundo exterior experimentado en tiempos lejanos.

El ser de bienaventuranza también tiene una fuerte intuición que, ahora, actúa hacia dentro. Aquí todo se experimenta, por consiguiente, desde la alta perspectiva propia de Dios, es decir, como perfecto. El hijo de Dios ve y comprende el sentido de todos los detalles experimentados anteriormente, independientemente de que una vez se experimentasen como oscuros o desagradables. Todos experimentan, al igual que Dios, que «Todo es muy bueno». Los seis reinos se describen ampliamente en el símbolo 13.

  

symbol_31s.jpgLafacultad de percepción del ser vivo y el universo
– Símbolo 31

El que tiene ojos ve


El cono de la izquierda simboliza el universo que se extiende infinitamente a través del micro, meso y macrocosmos.

La sección de escalera a la derecha simboliza a los hijos de Dios eternos en diferentes peldaños evolutivos. El triángulo blanco simboliza un hijo de Dios. El rayo de luz que surge de aquí simboliza el estadio evolutivo del hijo de Dios y su limitada facultad de percepción en relación con la eternidad y el infinito.

En este estadio evolutivo, los sentidos físicos dominan totalmente. Sólo lo que se puede registrar por medio de los sentidos físicos se experimenta como real. El resto, o sea, la mayor parte de cosas  se encuentra en la oscuridad. Cuanto más evolucionados estén los sentidos, más perfectamente puede experimentar el individuo. Los sentidos más elevados son de naturaleza espiritual.

Nosotros, los hombres, creemos frecuentemente con gran convencimiento que, cuando no estamos de acuerdo, nuestra forma de percibir es correcta y la de los demás equivocada. Olvidamos fácilmente que no podemos ver lo que hay detrás del aspecto exterior y, por consiguiente, no podemos determinar de forma segura si aquel al que juzgamos puede actuar de manera distinta a la manera en que actúa. Con nuestros ojos físicos no podemos ver que estamos ante un ser eterno. Por lo tanto, tampoco podemos determinar dónde se encuentra en su caminar eterno. No podemos comprender los estadios naturales de evolución de los demás. El estadio evolutivo es lo que, claro está, determina la imagen del mundo exterior y, con ello, nuestra percepción de lo que vemos. Esta ceguedad cósmica da lugar a la intolerancia, la guerra y la desdicha. Sólo cuando tenemos acceso a la facultad de la intuición podemos ver toda la escalera evolutiva, el infinito, sus muchos peldaños y puntos de vista mentales «por encima» y «por debajo» los unos de los otros.

 

symbol_32s.jpgLos doce resultados básicos o la solución del misterio de la vida
– Símbolo 32
 
Y Dios vio que todo era muy bueno…


El círculo de color naranja simboliza la zona del principio mortífero donde todavía se encuentran los hombres terrenos. Es en esta esfera de la conciencia donde tienen lugar los destinos desdichados. Aquí ignoramos la realidad cósmica que hay detrás del mundo físico. Aquí surge la pregunta ¿por qué?

La respuesta a la pregunta requiere conocimiento sobre la vida eterna. La estrella de color naranja de doce puntas ilustra que la vida y el universo son de una radiante perfección, visto desde la perspectiva de la eternidad.

Todos los seres vivos son inmortales y el sufrimiento nos conduce de retorno a Dios y a la experiencia de nuestra eterna comunidad con él. Sólo entonces ha terminado por completo el sufrimiento.

El universo es el organismo vivo de Dios, un organismo que todo lo abarca, dirigido y mantenido por leyes de amor eternas y perfectas. Nosotros cosechamos lo que nosotros mismos sembramos. Luego evolucionamos y recibimos enseñanza hacia el conocimiento de nosotros mismos.


Parte 1 de la estrella. Es difícil negar nuestra existencia. Este es el resultado n.º 1 de la solución del misterio de la vida. Estamos aquí. Lo mismo es válido para el universo. Negar esto sería lo mismo que negar nuestra propia existencia y la experiencia que hacemos del mundo a nuestro alrededor. Lo que existe es «algo». Si no, no se necesita ninguna explicación del misterio de la vida.


Parte 2 de la estrella. Cuando observamos nuestro organismo y el universo, se revela una serie interminable de causas y efectos. Esto se simboliza aquí con las figuras encadenadas.

Parte 3 de la estrella. La cadena de causa y efecto revela lógica y método. Nuestro organismo, ojos, manos, sangre, musculatura, esqueleto y desarrollo desde el estadio de feto al estadio de adulto físico, de hecho, todas las funciones normales de la creación cumplen un propósito útil en su resultado final.


Parte 4 de la estrella. Esta creación metódica revela la presencia de una conciencia. Hay «algo» que elige y, así, dirige los procesos creadores. Donde hay pensamiento presente, también hay vida. El universo está tan vivo como nosotros.


Parte 5 de la estrella. El método revela conciencia. La conciencia revela vida, y la vida revela un yo que hace experiencias, que manifiesta su existencia en forma de su conciencia y su organismo. Los pensamientos y la creación de ideas son propiedades de los seres vivos.


Parte 6 de la estrella. Cuando nos diferenciamos de la cadena de causa y efecto de nuestro entorno, usamos la palabra yo y esto (el triángulo blanco y el triángulo de colores). Esta distinción entre yo y esto es el primer encuentro con nuestro yo.


Parte 7 de la estrella. El otro y definitivo encuentro con nuestro yo tiene lugar cuando lo encontramos «fuera» de la infinita cadena de causa y efecto de la materia. El organismo son efectos de causas anteriores, mientras el yo existe tanto antes como después del nacimiento y muerte del organismo. El yo es una causa sin causa «antes» de lo creado, una experimentación eterna de las causas y efectos metódicos de la creación, el propio creador.


Parte 8 de la estrella. La vida constituye un principio trino eterno. La materia reveló pensamiento, el pensamiento reveló una facultad creadora que, a su vez, muestra a un creador. Estos tres principios: el creador, la facultad creadora y lo creado (la conciencia y la materia) no pueden separarse el uno del otro sin que las tres desaparezcan. Por esto, los tres aspectos son realidades eternas. No han surgido de la nada. Esto rige tanto para nosotros como para el universo.


Parte 9 de la estrella. El universo y nosotros cumplimos exactamente el mismo principio que rige para el principio un ser vivo. Los procesos creadores de la naturaleza no son menos lógicos ni metódicos que los nuestros. Todos atestiguan la presencia de la conciencia y, con ello, también de una facultad creadora y un creador. Los triángulos (la vida eterna) dentro de triángulos simbolizan que el universo está construido según el principio vida dentro de vida. Todos los seres vivos son eternos y, con ello, «a imagen de Dios», es decir, tienen la misma existencia eterna y estructura infinita que el propio Dios. Las formas de vida «más pequeñas» dependen del espacio vital y la naturaleza de una forma de vida «más grande».

Y las más grandes dependen, a su vez, de las más pequeñas para crear su organismo. Todas forman parte de una cooperación perfecta para mantener la conciencia y el organismo eternos de Dios.

Parte 10 de la estrella. La experimentación de la vida se crea. La creación requiere contrastes. Los contrastes fundamentales son la oscuridad y la luz, el bien y el mal. Un contraste no existe sin los otros.

Por lo tanto, la experimentación eterna de la vida se transforma y renueva de modo metódico entre estos contrastes en forma de una cadena eterna de ciclos, días y noches cósmicas, descrita como ciclo de espiral.

Parte 11 de la estrella. Toda creación surge de la causa sin causa, el yo, que es la causa más profunda de todos los movimientos, y regresa a ella. Por sí mismo, el yo está no manifestado, es quietud absoluta y, por consiguiente, ilimitado y omnipresente. La ley del destino, cosechamos como sembramos, comporta que todas las acciones sean en su resultado final un beneficio, una alegría y una bendición absoluta para todo y todos.

Parte 12 de la estrella. Todo es, así pues, muy bueno. Sobrevivimos todas las experiencias, tanto las oscuras como las luminosas. Todas son en el mismo grado para nuestro beneficio, dado que permiten que experimentemos vida eternamente. El único camino que lleva a experimentar este conocimiento pasa por el «amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo». Cuando esto sucede, vibramos en armonía con el tono básico del universo, el amor universal.

El símbolo, como totalidad, ilustra la conciencia eterna, viva, todopoderosa y rebosante de amor que mantiene el universo, la Divinidad eterna. Dios tiene eternamente dualidad de polos (no es hombre ni mujer, ver el símbolo 33 y 35), mientras que los hijos de Dios son durante su época de oscuridad de sexo masculino y sexo femenino, simbolizados con un polo primario (el sol en el centro de la imagen) y un polo secundario (el sol fuera del sol del centro). El aro amarillo-verde más externo representa aquí sentimiento intelectualizado, es decir, el amor que mantiene eternamente al universo en sus brazos y crece en el buscador de la verdad.

 

symbol_33s.jpgLos climas de pensamientos animales y humanos
– Símbolo 33
La transformación de la conciencia de animal a hombre

 

El símbolo da una visión general del desarrollo y transformación gradual de la psique del animal a la del hombre perfecto. Las figuras muestran dónde en este proceso comienzan, terminan, culminan, disminuyen o aumentan los diferentes climas de pensamientos.

Como anteriormente, el color naranja simboliza el reino animal y el amarillo el reino humano perfecto. A la izquierda vemos una figura amarilla en forma de cuña que se adentra en la zona de color naranja, lo cual indica que los climas de pensamientos humanos nacen en el reino animal como consecuencia de las experiencias de sufrimiento.

Cuando consideramos el símbolo a partir de la derecha, vemos una especie de escala vertical de color violeta. Simboliza el principio de la reencarnación y las innumerables vidas terrenas por el camino a través del reino animal. Luego vemos, hacia la izquierda, una figura vertical de color amarillo-verde. El color amarillo simboliza el principio femenino, y el color verde el masculino. Vemos que la relación entre estos dos principios cambia durante el camino evolutivo ascendente. Esta transformación es el fundamento del nacimiento de la conciencia cósmica.

Si estudiamos las figuras verticales de color amarillo-verde, vemos que la relación de los colores cambia. Cuando el color verde está latente, el ser en cuestión aparece en un organismo de sexo femenino. Cuando el color amarillo está latente aparece el ser en un organismo de sexo masculino. Si seguimos las figuras en dirección ascendente vemos que la relación interna del principio femenino y masculino se modifica y ambos se vuelven iguales.

El animal se ha transformado en hombre. El hombre perfecto no tiene, por consiguiente, un organismo femenino ni un organismo masculino. Por esto dijo Cristo: «En mi reino no se toma en matrimonio».

La amistad es un ejemplo del incipiente amor universal que surge entre las personas como simpatía y afecto independientemente del sexo. Es un signo de que estamos saliendo del reino animal y vamos camino de convertirnos en hombres perfectos.

Antes de que tenga lugar la transformación de la estructura masculina y femenina, se produce una transformación decisiva tanto de la psique del animal como de su organismo. Estudiando las diversas figuras a la izquierda obtenemos una visión general de los factores más importantes en el proceso de nacimiento de la psique humana.

La evolución de la conciencia de animal a hombre se ha simbolizado con 12 figuras verticales. Podemos seguir el comienzo, crecimiento, culminación, degeneración y capacidad mínima de estos diversos climas de pensamientos

Observadas desde la derecha, las figuras simbolizan lo siguiente:

1. Figura de color naranja. El organismo animal del que también forman parte los organismos de la humanidad física. De un cuerpo simiesco se transforma en un organismo humano más o menos refinado. Poco a poco va adquiriendo un aspecto exterior más hermafrodita.

2. Figura de color rojo-negro. Simboliza el principio mortífero que es el método de supervivencia en el reino animal. Acciones relacionadas con el asesinato, la guerra, los sacrificios de animales y la consumición de carne.

3. Figura de color rojo-verde. Climas de pensamientos mortíferos que conducen a acciones citadas en la figura anterior.

4. Figura 1 de color amarillo-marrón. Soberbia, ambición, vanidad, jactancia y otros tipos de presunción tanto en el ámbito material como espiritual.

5. Figura 2 de color amarillo-marrón, colocada un poco más arriba. Consecuencias de la transformación de los polos, por ejemplo, degeneración del matrimonio y otros sufrimientos que acompañan a este profundo proceso de transformación psíquica. Se describen conjuntamente como «Dolores de parto antes del gran nacimiento».

6. Figura de color amarillo-verde. El amor al prójimo que comienza con las religiones humanas y se convierte en ciencia y propia experiencia por medio de la ciencia del espíritu.

7. Figura azul. El arte del reino animal que ensalza y estimula los ideales guerreros, la caza y la fertilidad. Posteriormente también se idealiza el matrimonio, con sus cambiantes ideales masculinos y femeninos, y se le da un matiz romántico.

8. Figura de color naranja-amarillo con luz blanca. El principio religioso. Cuanto más claro es el amarillo, más humano.

9. La figura visiblemente más larga. Facultades psíquicas. De la facultad de los animales de presagiar, la línea evolutiva pasa, entre otras cosas, por la clarividencia. Las facultades psíquicas usadas con propósitos egoístas se convierten en magia negra. En la época de la inquisición se combatió tenazmente estas facultades psíquicas bajas, frecuentemente con métodos crueles.

Podemos aprender a distinguir entre facultades psíquicas bajas y altas. Usar la oración correctamente es una facultad psíquica alta, magia blanca. Ver el símbolo 22.

10. La figura con el triángulo blanco. El gran nacimiento. Con la conciencia cósmica, Dios se convierte en sinónimo del universo, es decir, todos los reinos o zonas de conciencia se convierten en hechos vividos por propia experiencia, lo cual se simboliza con los colores alrededor de la estrella de cinco puntas.

11. Figura con la cruz blanca. El Revelador de la Verdad, el Espíritu Santo, representado por hijos de Dios iniciados, cósmicos y altamente cósmicos (la cruz superior) con conciencia de Cristo. Con el desarrollo psíquico-orgánico del amor universal ya no necesita ningún hombre nacer de mujer. Puede materializarse y desmaterializarse como Jesús hizo, en varias ocasiones después de la crucifixión, para fortalecer e inspirar a sus discípulos. También en este campo altamente psíquico era como su Padre «Porque él dijo y fue hecho; él mandó y existió». Sal 33,9 (Biblia protestante).

12. La figura totalmente amarilla a la izquierda. El futuro cuerpo humano totalmente perfecto de sexo completo. Con una facultad de amor universal altamente desarrollada. En este cuerpo y sistema nervioso refinados, el fuego supremo, es decir, la fuerza más profunda del principio sexual, puede culminar e irradiar a través de todo el organismo físico.

Todos los encuentros y todos los contactos con otros son para alegría, deseos de vivir, felicidad y bienaventuranza.

En la parte superior, junto a la figura amarilla vemos el fuego supremo flameando ilimitadamente. Este fuego es sinónimo de la voluntad, el espíritu y la fuerza universal de Dios detrás de todo lo que sucede en el mundo físico. Como se ve por las pequeñas llamas entre los seres de sexo masculino y femenino, aquí el fuego supremo se encuentra en su estadio latente. Ver el símbolo siguiente.

Como hemos visto, la psique de la humanidad se encuentra en un estadio de transición entre dos reinos. Cuando los hijos de Dios en el reino animal tienen que regresar de nuevo a la luz, entonces en la psique debe tener lugar la unión de lo masculino y lo femenino. Así surge de nuevo la conciencia de amor universal.

Ahora somos una vez más la imagen de Dios. Este estado está simbolizado sobre la ancha línea violeta. Aquí los colores verde y amarillo están en equilibrio, y el hombre ha resucitado del reino de los muertos.

  

symbol_34s.jpgEl acto de apareamiento o el espíritu de Dios en la oscuridad
– Símbolo 34

«¿Puede un hombre siendo viejo entrar, de nuevo, en el seno de su madre?»







El espíritu de Dios fluye a través de todos los organismos vivos, tanto de manera no consciente como consciente. No consciente a través de los órganos sexuales, y consciente como experiencia de la unión con Dios. Esta fuerza orgánica que da vida y la estimula se describe en El Tercer Testamento como el fuego supremo. La fuerza se regula de modo que en cada ciclo de espiral hay una zona de luz y una de oscuridad. El reino animal constituye la zona de mayor oscuridad. Aquí el espíritu luminoso de Dios sólo puede experimentarse fugazmente en el acto de apareamiento a través de los órganos sexuales.

El apareamiento del reino animal no es desinteresado, pero hace posible que los hijos de Dios desencarnados, que están en el mundo espiritual, entren en contacto con dos «ángeles de la guarda» (una madre y un padre) y nazcan de nuevo en medio de la zona del reino animal.

El triángulo de la parte superior simboliza un ser, de visita en el reino de la bienaventuranza entre dos vidas, que está listo para encarnarse de nuevo en carne y sangre. El aro rojo simboliza la energía del instinto. Esta energía se ocupa del desarrollo de las células hasta que el organismo está terminado. Sólo alrededor de los treinta años se ha completado todo el proceso de encarnación. Entonces, comenzamos en la nueva vida terrena donde terminamos en la anterior. El tiempo hasta este estadio es un proceso de repetición.

Los dos triángulos blancos en la parte inferior simbolizan el yo del padre y de la madre. Los dos aros de color naranja y los rayos amarillos simbolizan que se encuentran en un acto de apareamiento. El ser de sexo masculino a la izquierda y el ser de sexo femenino a la derecha. El enamoramiento, controlado por las hormonas, refuerza el cuerpo del sentimiento (los aros de color amarillo).

Los otros aros simbolizan las otras energías básicas. El color índigo muestra cómo la experiencia de bienaventuranza del acto de apareamiento crea un puente entre la zona física y la espiritual. El hijo de Dios se encuentra en estado desencarnado en el reino de la bienaventuranza, y por medio del orgasmo del acto de apareamiento se crea una longitud de onda mental correspondiente en la zona física.

 

symbol_35s.jpgEl ciclo cósmico del principio de los polos
– Símbolo 35
La varita mágica de la aventura de la vida eterna



Al igual que nuestro organismo físico, nuestra conciencia también forma parte de la zona de lo creado, X3. Todo lo creado se transforma y renueva eternamente. La fuerza primaria tras la renovación de la eterna experimentación de la vida es la transformación de los sexos. Ver el símbolo 33.

En el símbolo vemos dos largas bandas horizontales de color amarillo y dos de color verde. Simbolizan el principio femenino (color amarillo) y el masculino (color verde). Todos los seres vivos tienen estos dos polos. Durante el paso por el reino animal del ciclo de la espiral uno de ellos se estanca. Los seres vivos aparecen, por consiguiente, como seres masculinos o femeninos.

Las dos bandas superiores simbolizan un ser de sexo masculino del reino animal del ciclo de la espiral. El polo femenino está latente. En las bandas de debajo es el polo masculino el que está latente (color verde) y, por consiguiente, se trata de un ser de sexo femenino.

Los seres de sexo masculino y femenino son la condición para que se pueda crear la oscuridad culminante del ciclo de la espiral (seguir en dirección hacia arriba a partir del peldaño de color naranja). Pero las acciones oscuras se cosechan como dolor y sufrimiento y son, por consiguiente, una enseñanza sobre lo que es malo y bueno. Ver el símbolo 20. Pudiendo distinguir entre ambos, el ser se vuelve como Dios, es uno con el Padre.

La evolución de la conciencia del animal depende de la creciente fuerza del polo contrario. Este polo es el origen del amor universal, el arte y la ciencia. También es el origen de la degeneración del amor matrimonial. Cuando los polos se ponen de nuevo en equilibrio ya no somos seres de sexo femenino ni masculino, sino seres perfectos como «imagen de Dios». Ver símbolo 23.

Las bandas horizontales de color verde y amarillo, que simbolizan el ciclo de la transformación sexual, muestran que este ciclo abarca dos ciclos cósmicos de la espiral antes de que se haya completado. Los roles cambian, de modo que el individuo que es un ser femenino en el actual reino animal (el peldaño de color naranja de la escalera) se convierte en un ser masculino en el reino animal del ciclo de la espiral venidero, y a la inversa.

Los peldaños de la escalera de la parte inferior simbolizan los seis reinos, que se explican en el símbolo 13. Con el aro de color naranja sobre el reino animal, el peldaño de color naranja y las dos líneas que se cruzan se simbolizan dos seres enamorados en un acto de apareamiento. El enamoramiento unipolar, de base hormonal, pertenece al reino animal. En los demás reinos los polos están en equilibrio.

Todo el mecanismo de la transformación de los polos está regulado por la energía madre de la supraconciencia de los hijos de Dios eternos, y dirige las experiencias de placer y malestar de la vida. Los hombres acabados y perfectos tienen el amor universal como fundamento de vida en todas las situaciones. Entonces, cada contacto o, simplemente, la cercanía de otro ser produce placer que, visto cósmicamente, es lo mismo que una reacción sexual. La momentánea sensación de felicidad del acto de apareamiento del animal se ha convertido en el hombre-cristo en un estado permanente de conciencia. Esta conciencia divina está indicada con el aro azul. Aquí culmina la luz. Ver la parte superior.

 

symbol_36s.jpgLa estructura de la vida eterna
– Símbolo 36

La transición de un reino a otro


Dentro de dos líneas verticales vemos los seis reinos del ciclo de la espiral indicados por medio de una escalera. En la parte superior se indica, con diversos colores, la energía de conciencia dominante en los respectivos reinos: Rojo para el reino vegetal (instinto), naranja para el reino animal (peso), amarillo para el verdadero reino humano (sentimiento), verde para el reino de la sabiduría (inteligencia), azul para el mundo divino (intuición) e índigo para el reino de la bienaventuranza (recuerdos).

El reino de la sabiduría ha recibido su nombre a causa del límpido sentimiento de luz y felicidad que proporciona revivir los recuerdos de las experiencias del viaje por el ciclo de la espiral. Los primeros indicios en el mundo físico de este mundo de felicidad total los vemos, entre otras cosas, como las flores de hielo en las ventanas.

Con la figura blanca sobre la escalera se indica la parte del universo que puede experimentarse como física, desde la parte mineral, parte externa del reino de la bienaventuranza, hasta el comienzo del reino humano. Los mundos espirituales sólo pueden experimentarse con intuición y verdadera facultad de amor.

Los círculos blancos y de líneas respectivamente sobre la escalera de evolución, dentro de cada reino, muestran que cada uno de ellos consta de una fase de construcción y una de destrucción. Tras la culminación de una zona de existencia comienza a manifestarse la saciedad de esta zona. La fase de transición al siguiente reino comienza. Esta transición tiene lugar tan lenta e imperceptiblemente como cuando una rama crece en el tronco de un árbol.

Esta transición sin dolor no está, sin embargo vigente, para la transición del reino animal al humano, que tiene lugar como una confrontación y transición de la oscuridad a la luz violentamente dramática. Lleva consigo tanto dolor como lágrimas.

La oscuridad está simbolizada en la parte superior con la figura rayada que culmina en el reino animal. Sólo en este reino se experimenta el sufrimiento de forma real como dolor. Los triángulos  en los círculos de la parte más superior simbolizan yos, los hijos de Dios, cada uno de los cuales pasa por los diversos reinos. Los aros de colores simbolizan las energías de conciencia, cada vez más altas, de las que se sirven los seres en su camino hacia la culminación de la luz.

  

symbol_37s.jpgLa verdad eterna velada y la verdad eterna revelada
– Símbolo 37

El velo de Maya

 

 

 


Con la evolución, los hijos de Dios eternos adquieren más y más conocimiento sobre la realidad y la verdad. Las explicaciones sobre las verdades de la vida se adaptan a los distintos estadios evolutivos, de manera que todo el tiempo están en contacto con la facultad de comprensión. No deben parecer ni demasiado ingenuas ni demasiado de fantasía en relación con las experiencias del destinatario.

La facultad del instinto hace que tempranamente en nuestra evolución podamos tener una vaga sensación de un poder superior, un dios o varios dioses tras los acontecimientos de la existencia. Debido a la todavía débil facultad de analizar (energía de la inteligencia), las ideas sobre un dios se crean a nuestra propia imagen. Los dioses son, por ejemplo, percibidos como grandes guerreros. Cada cultura tiene sus mitologías y enseñanzas sobre los dioses.

La guerra crea sufrimiento y, finalmente, humanitarismo y, con ello, también un anhelo de ideales más humanos. Sólo cuando el sentimiento se ha vuelto verdaderamente humano, y la facultad de analizar está muy bien desarrollada, y estas dos facultades se controlan mutuamente de manera armoniosa, el hijo eterno de Dios está, de nuevo, listo para recibir la verdad sobre la vida sin nig´n tipo de velo.

En la parte inferior del símbolo vemos una zona blanca que crece. Esto muestra que la luz o el amor evoluciona progresivamente a lo largo de las vidas terrenas. La calavera simboliza estadios donde el hijo de Dios culmina en oscuridad. La imagen luminosa de una ciudad simboliza ideales luminosos, humanos. Vemos que, en la conciencia animal del hombre, la luz está velada, pero también cómo el hombre perfecto experimenta esta luz cuando «el velo de Maya» ha caído. Sólo con la facultad del amor universal al máximo puede el hijo de Dios experimentar por sí mismo, sin explicaciones de otros, la conciencia de Dios, que está simbolizada con el triángulo blanco y los rayos que surgen de él.

 

symbol_38s.jpgEl hombre y el alimento animal y vegetal
– Símbolo 38

«Para que os sirvan de alimento»…


«Ved que os he dado todas las hierba que producen simiente sobre la faz de la Tierra, y todos los árboles que producen simiente de su especie, para que os sirvan de alimento a vosotros» Así se hace saber en la Biblia, Gen 1,29. Esta exhortación ha sido mal observada. Para la mayoría, comer alimento animal es una tradición. Para la fiera es totalmente natural, pero, visto cósmicamente, ya no lo es para el hombre civilizado que ha dejado tras sí el estadio evolutivo más primitivo y robusto del animal. Para su refinado organismo, el alimento de la fiera es una sobrecarga que, a la larga, conduce a enfermedades.

Pero nuestros hábitos alimenticios también tienen que ver con el respeto al derecho a la vida de los animales. Se los mantiene en cautiverio, se usan al servicio de la investigación, son atormentados y muertos. El quinto mandamiento, «No matarás» también se refiere a los animales. También son nuestros semejantes que debemos aprender a amar. La ley, «como siembres así cosecharás» también se aplica aquí. Sólo estamos protegidos contra los accidentes, muerte no natural, catástrofes de la naturaleza y cosas semejantes en relación con la protección que damos a la vida en nuestro entorno y en nuestro organismo.
Consumir los organismos, sangre, músculos, hígado, riñones, corazón, cerebro e intestinos de otros seres vivos no forma parte del futuro. A esto hay también que añadir que el alcohol, la nicotina, las drogas y otros venenos dañan tanto la conciencia como a los microindividuos vivos del organismo. Todavía queda mucho que aprender antes de que cambien las normas de conducta animales.

La alimentación ideal en nuestro estadio evolutivo actual es plantas, raíces y tubérculos, fruta, complementada con productos lácteos en la fase de transición. Más tarde, solamente la pulpa de fruta madura alrededor del hueso se considerará alimento. El paso de la alimentación animal a la vegetariana es, naturalmente, un proceso individual, y cada cual debe hacer sus experiencias y buscar la mejor opción.

El peldaño inferior de la escalera simboliza el reino animal en forma pura y la alimentación de la fiera. La línea en zig-zag muestra las toscas vibraciones del micromundo de la carne. El proceso digestivo libera a los microindividuos vivos de la carne (partículas de color rojo). Este alimento supone una sobrecarga y pérdida de fuerza para el refinado organismo del hombre civilizado, pero también una transgresión del mandamiento del amor.

El siguiente peldaño (color amarillo-naranja) muestra la fase de transición al reino humano perfecto, con su dieta mixta de alimento de origen animal y alimento vegetariano. El tercer peldaño muestra la comida del hombre perfecto. Primero consta de pulpa de fruta, luego cada vez más de alimentación de aire.

El peldaño superior simboliza los reinos espirituales donde el alimento es totalmente espiritual y consiste en pensamientos luminosos y creadores de felicidad.  El círculo en la parte superior izquierda muestra la relación de un hombre imperfecto con los distintos grupos de alimentos.

 

symbol_39s.jpgLas categorías en que se agrupa la conciencia de la humanidad de la Tierra
– Símbolo 39

La buena tierra


En el símbolo, la conciencia de la humanidad está dividida en dos grupos principales. Quienes pueden ser inspirados por el nuevo impulso mundial, con sus análisis cósmicos, están ilustrados por medio de la estrella superior, y quienes siguen siendo estimulados por el viejo impulso mundial se indican con la estrella inferior. La parte blanca simboliza la conciencia o espíritu de Dios.

Los hombres se encuentran en estadios evolutivos distintos y, por consiguiente, no tienen la misma edad espiritual. Su relación con Dios es, por lo tanto, diferente. Algunos son felices en la fe de su infancia y satisfechos con el viejo impulso mundial y sus tradiciones. Otros están insatisfechos y, debido a ello, son receptivos para el nuevo impulso mundial.

La receptividad para el uno o el otro impulso no es, visto cósmicamente, una cuestión de voluntad, de querer o no, sino de las fuerzas de la conciencia que están determinadas por el actual estadio evolutivo en que el individuo se encuentra en este momento. Por lo tanto, no hay ninguna base para la intolerancia, independientemente del concepto de la vida que tenga el individuo. La mentalidad evoluciona a través de distintos estadios. En el símbolo, los dos grupos principales están ilustrados por medio de seis figuras ovales. Estas figuras describen distintos grados de equilibrio entre el sentimiento y la inteligencia en la psique de los grupos, indicados con la figura amarilla y verde respectivamente.

En ambos grupos hay tres categorías. Individuos con equilibrio entre el sentimiento y la inteligencia, individuos con exceso de sentimiento e individuos con exceso de inteligencia. En «Livets Bog», estas categorías, seis en total, son además divididas en subcategorías, dependiendo de lo evolucionada que está su inteligencia con respecto al sentimiento humano. A continuación un esquema a grandes rasgos de las seis categorías que, en el símbolo, están indicadas por medio de seis figuras ovales. Hay que verlo de izquierda a derecha. Todos los estadios de la transformación de la mentalidad llevan al mismo objetivo, la conciencia cósmica. Por lo tanto, son necesarios en el mismo grado.

Grupo A – Individuos cuya vida religiosa sólo puede ser influida por el nuevo impulso mundial:

1. Sentimiento e inteligencia en equilibrio. Vestíbulo del gran nacimiento. Los seres muy avanzados y espiritualmente evolucionados que han pasado por la mayor parte del karma de sufrimientos y tienen una lógica humana desarrollada.

2. Exceso de sentimiento. De personas que se dedican a la investigación, artistas y reformadores nobles, a fanáticos miembros de sectas.

3. Exceso de inteligencia. Personas que se dedican a la investigación espiritual, políticos, científicos y hombres de negocios con empatía variable, de destacada a insignificante.

Grupo B – Individuos que todavía son inspirados por el viejo impulso mundial:

4. Sentimiento e inteligencia en equilibrio. Los nobles creyentes del viejo impulso mundial han sido buenos ejemplos y promotores de muchas de las instituciones humanitarias del mundo, por ejemplo, la Cruz Roja.

5. El exceso de sentimiento se manifiesta aquí como ira santa, inquisición, fanatismo, etc.

6. Exceso de inteligencia y sentimiento primitivo. Individuos con una conciencia amplia. Almas jóvenes.

  

symbol_40s.jpgEl signo de la cruz
– Símbolo 40

Conocimiento desde arriba y desde abajo








El universo puede observarse desde dos ángulos fundamentalmente distintos. Desde abajo y desde arriba.

El punto de partida de la ciencia natural describe el mundo visto desde abajo, o sea, el mundo exterior a través de los sentidos físicos. El de la ciencia del espíritu observa el mundo desde arriba, a partir del punto de mira del yo no-creado, eterno e infinito. Este método de observación está simbolizado por la línea vertical de la cruz. El campo de conocimiento de la ciencia física está simbolizado por la línea horizontal. Ambas formas de conocimiento son igual de necesarias, pero tienen propósitos diferentes cuando se trata de llegar al venidero reino humano perfecto.

Una de estas fuentes de conocimiento nos da saber sobre las fuerzas físicas de la naturaleza, pero no sabe nada sobre lo eternamente vivo. La otra nos da conocimiento sobre nuestra naturaleza más íntima, y con su ayuda podemos adquirir dominio sobre nuestro interior animal con el objetivo de poder también controlar estas fuerzas, para que todo lo que hagamos sea al servicio del bien y se convierta en alegría y bendición para todo y todos.

El ejemplo de amor de Cristo y su muerte en la cruz han convertido la cruz en símbolo eterno de la luz y de la bondad.

 

symbol_41s.jpgSímbolo de la estrella
– Símbolo 41

Símbolo del amor universal






El símbolo expresa el organismo y conciencia de Dios, es decir, el universo en su totalidad.

El triángulo explica el análisis básico del universo como un principio trino: el yo, la facultad creadora y el organismo con las designaciones X1, X2 y X3.

El  sol que rodea al triángulo muestra que la vida es, en su más alto análisis, absolutamente perfecta. Los rayos en forma de estrella simbolizan el amor universal. Es en este estado mental que nos convertimos en uno con Dios.

 

symbol_42s.jpgLa estructura de la bandera
– Símbolo 42
La paz



La bandera simboliza el universo. Es el símbolo del Espíritu Santo. Está destinada a ondear en una atmósfera de perdón, tolerancia y amor.

El triángulo del centro expresa el algo divino, X1, que experimenta la vida en todos los seres, la facultad divina de crear, X2, y lo creado, X3.
El triángulo también puede verse como X1. El color violeta a su alrededor como la energía madre o la divina facultad creadora, X2, y la parte de colores, las seis energías básicas con la correspondiente zona de existencia como X3.

  

symbol_43s.jpgSímbolo sobre «Livets Bog»
– Símbolo 43
«Él me glorificará»


La parte más clara muestra lo que estaba terminado de la obra en 1932, cuando se publicó el volumen I de «Livets Bog». Habría otros 6 volúmenes…

La obra está dividida en cinco partes, prólogo, introducción, parte principal, conclusión y epílogo. El triángulo a la izquierda, que está situado en el prólogo, simboliza la iniciación cósmica del autor. Explica que todo lo que escribe aquí se basa en hechos que él mismo ha experimentado.

El triángulo al final, en la última parte, simboliza que el hijo eterno de Dios es uno con Dios.
Como se dice: «El hijo de Dios es uno con el Padre». El epílogo es un agradecimiento por el bautismo dorado que Martinus experimentó, que se describe en el prólogo y que le dio conciencia cósmica.

Cabe señalar que este epílogo fue lo primero que Martinus escribió después de su iniciación.

El hilo conductor de la obra es la unión del hijo de Dios con Dios, y el convertirse en uno con él. Ambos tienen el mismo análisis cósmico, a saber, la eternidad y el infinito

La misión de Martinus fue revelar Dios a la humanidad y justificar la misión de Jesús.

 

symbol_44s.jpgLa ley de la existencia: ¡Amaos los unos a los otros!
– Símbolo 44

«Imprimiré mi ley en sus entrañas y la grabaré en sus corazones»


Este dibujo no es, como los símbolos que hemos visto hasta ahora, un símbolo cósmico. Ha sido publicado en el libro de símbolos 4 que, a diferencia de los libros de símbolos 1-3 no ha sido publicado por el propio Martinus. El volumen 4 fue redactado y publicado después del fallecimiento de Martinus y los últimos símbolos (39-44) se basan en textos publicados en otras publicaciones.

El dibujo muestra la salida de sol de la conciencia de Cristo sobre los continentes de la Tierra. Un estado mental hacia el que los hombres evolucionan para amarse mutuamente, independientemente del sexo, lo cual está representado por tres relaciones de pareja diferentes.

El hilo conductor del Tercer Testamento es el amor a Dios y a todo lo vivo, tanto en el microcosmos como en el meso y macrocosmos.

Con El Tercer Testamento,  la humanidad ha recibido la explicación futura, prometida por Jesús, del mandamiento del amor: «Amará a tu prójimo».        
 

© Los análisis cósmicos de Martinus están protegidos por la ley de derechos de autor. El copyright es propiedad de Martinus Åndsvidenskabelige Institut de Copenhague.
 


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