¿Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? ¿Existe Dios? ¿Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? ¿Existe Dios?

Lee una introducción con símbolos aquí.

El plan eterno de Dios en un símbolo cósmico El plan eterno de Dios en un símbolo cósmico

El hombre evoluciona de vida a vida.

Día del juicio - infierno o Armagedón

symbol 19b

A través de la oscuridad de la iniciación – infierno o cataclismo
– Símbolo 19

 

«Ojo por ojo, diente por diente»

El símbolo explica que la verdadera causa de todo sufrimiento, dolor y desdicha en la vida es la ignorancia.
El pequeño triángulo blanco simboliza el «yo» eterno de un individuo vivo. La serie de figuras cuadrangulares de color naranja y amarillo en la parte inferior del símbolo muestra la reencarnación, es decir, que nuestra vida continúa de vida terrena a vida terrena (color naranja) interrumpida por estancias en los mundos espirituales (color amarillo).

En este caso, el individuo recibe un karma oscuro, simbolizado por el arco de color naranja, que desciende desde la izquierda, y la espada que atraviesa el corazón/el organismo. La espada que apunta hacia arriba simboliza que el individuo responde nuevamente con el principio de la venganza. No sabe que él mismo ha creado su destino oscuro (el arco de destino que regresa) e ignora, así mismo, que con su respuesta sigue atándose a la zona de la culminación de la oscuridad. Sabe muy poco del tono básico del universo, el amor (simbolizado por la gloria resplandeciente detrás del esqueleto).

El mar de llamas simboliza la guerra, la revolución, las rebeliones, las huelgas, los cierres patronales, la lucha política, la lucha religiosa, la pobreza, la enfermedad y la penuria. El volcán simboliza las catástrofes naturales tales como terremotos, inundaciones, ciclones, etc., y con ello el estado de sufrimiento que los hombres terrenos ofrecen a veces a los microseres de su propio organismo. Con nuestras acciones contra nuestro propio microcosmos también creamos efectos de destino que regresan por medio del macrocosmos y viceversa.

Pero la parte oscura del destino no es un castigo de Dios, y la oscuridad no puede ser derrotada con el mandamiento de la ley de Moisés: «Ojo por ojo y diente por diente». Todo en conjunto es expresión de una iniciación que nos da la facultad de empatía y humanitarismo, y con el tiempo nos hace receptivos para el conocimiento sobre Dios. Las experiencias nos enseñan a distinguir entre acciones apropiadas e inapropiadas.

Solo cuando uno mismo ha sido «derrotado» suficientes veces, la verdad tras las palabras de Jesús: «amad a vuestros enemigos y haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian» empezará a comprenderse.

La luz nace en la oscuridad. La Biblia ha predicho un «tiempo de tribulaciones» con «lamentos», «temor» y «alarmas y rumores de guerra» (Mat 24, Mc 13, Lc 21 y Jn 14-16). Según Cristo, en esa época el mensaje de amor de la Biblia debía ser explicado e interpretado: «El Portavoz, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre os lo enseñará todo y os recordará cuantas cosas os tengo dichas». (Jn 14, 25)

Este «Portavoz» prometido es, de este modo, una explicación definitiva, inalterablemente científica de la enseñanza de amor de Jesús. Un conocimiento de las realidades ocultas tras el mundo físico, reveladas al hombre moderno, humano e intelectual. La obra de Martinus, El Tercer Testamento, es este Portavoz.

 

Las explicaciónes del símbolo 19 hechas por el propio Martinus se encuentran en el libro de símbolos La imagen eterna del universo II

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