¿Existe Dios? ¿Hacia donde se dirige nuestro camino? ¿Existe Dios? ¿Hacia donde se dirige nuestro camino?

Introducción con símbolos cósmicos.

El plan eterno de Dios explicado brevementeEl plan eterno de Dios explicado brevemente

Un pasaje en la vida eterna: de animal a hombre.

Cosechamos como sembramos: La iniciación en la oscuridad.Cosechamos como sembramos: La iniciación en la oscuridad

Reencarnación y destino: quien mata será matado.

El hombre acabado a imagen de DiosEl hombre acabado a imagen de Dios

Ofrece la otra mejilla: El principio del perdón.

symbol_35s.jpgEl ciclo cósmico del principio de los polos
– Símbolo 35




La varita mágica de la aventura de la vida eterna

Al igual que nuestro organismo físico, nuestra conciencia también forma parte de la zona de lo creado, X3. Todo lo creado se transforma y renueva eternamente. La fuerza primaria tras la renovación de la eterna experimentación de la vida es la transformación de los sexos. Ver el símbolo 33.

En el símbolo vemos dos largas bandas horizontales de color amarillo y dos de color verde. Simbolizan el principio femenino (color amarillo) y el masculino (color verde). Todos los seres vivos tienen estos dos polos. Durante el paso por el reino animal del ciclo de la espiral uno de ellos se estanca. Los seres vivos aparecen, por consiguiente, como seres masculinos o femeninos.

symbol 35b
Las dos bandas superiores simbolizan un ser de sexo masculino del reino animal del ciclo de la espiral. El polo femenino está latente. En las bandas de debajo es el polo masculino el que está latente (color verde) y, por consiguiente, se trata de un ser de sexo femenino.

Los seres de sexo masculino y femenino son la condición para que se pueda crear la oscuridad culminante del ciclo de la espiral (seguir en dirección hacia arriba a partir del peldaño de color naranja). Pero las acciones oscuras se cosechan como dolor y sufrimiento y son, por consiguiente, una enseñanza sobre lo que es malo y bueno. Ver el símbolo 20. Pudiendo distinguir entre ambos, el ser se vuelve como Dios, es uno con el Padre.

La evolución de la conciencia del animal depende de la creciente fuerza del polo contrario. Este polo es el origen del amor universal, el arte y la ciencia. También es el origen de la degeneración del amor matrimonial. Cuando los polos se ponen de nuevo en equilibrio ya no somos seres de sexo femenino ni masculino, sino seres perfectos como «imagen de Dios». Ver símbolo 23.

Las bandas horizontales de color verde y amarillo, que simbolizan el ciclo de la transformación sexual, muestran que este ciclo abarca dos ciclos cósmicos de la espiral antes de que se haya completado. Los roles cambian, de modo que el individuo que es un ser femenino en el actual reino animal (el peldaño de color naranja de la escalera) se convierte en un ser masculino en el reino animal del ciclo de la espiral venidero, y a la inversa.

Los peldaños de la escalera de la parte inferior simbolizan los seis reinos, que se explican en el símbolo 13. Con el aro de color naranja sobre el reino animal, el peldaño de color naranja y las dos líneas que se cruzan se simbolizan dos seres enamorados en un acto de apareamiento. El enamoramiento unipolar, de base hormonal, pertenece al reino animal. En los demás reinos los polos están en equilibrio.

Todo el mecanismo de la transformación de los polos está regulado por la energía madre de la supraconciencia de los hijos de Dios eternos, y dirige las experiencias de placer y malestar de la vida. Los hombres acabados y perfectos tienen el amor universal como fundamento de vida en todas las situaciones. Entonces, cada contacto o, simplemente, la cercanía de otro ser produce placer que, visto cósmicamente, es lo mismo que una reacción sexual. La momentánea sensación de felicidad del acto de apareamiento del animal se ha convertido en el hombre-cristo en un estado permanente de conciencia. Esta conciencia divina está indicada con el aro azul. Aquí culmina la luz. Ver la parte superior.


© Los análisis cósmicos de Martinus están protegidos por la ley de derechos de autor. El copyright es propiedad de Martinus Åndsvidenskabelige Institut de Copenhague.