A través de la oscuridad de la iniciación – Infierno o cataclismo
– Símbolo 19
«Ojo por ojo y diente por diente»
La Biblia ha predicho un tiempo de «lamentos, temor, guerras y rumores de guerras». Mt 24, Mc 13, Lc 21 y JN 14-16. Estos tiempos difíciles también se denominan «los últimos tiempos».
Las predicciones están en concordancia con la época en que vivimos, con un inicio temprano el siglo pasado. Se ha dicho que en esta época el mensaje de amor de Cristo iba a ser explicado más profundamente: «Más el Revelador dela Verdad, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará cuantas cosas os tengo dichas» Jn 14,26.

Lo que tenía que venir es, así pues, una explicación científico espiritual de la enseñanza de amor de Jesús. No una persona que viene sobre las nubes del cielo físico. Una persona no puede venir como
«un rayo de este a oeste». La conciencia de Cristo viene en las nubes del mundo del pensamiento. El propio Cristo le ha prometido a la humanidad un conocimiento sobre la realidad espiritual tras el mundo físico en un futuro, de manera que podamos entendernos mejor a nosotros mismos, nuestra propia naturaleza, y la naturaleza de Dios, eterna, inmortal y llena de amor. ¿Es El Tercer Testamento este Espíritu de Verdad?
Vemos de nuevo una serie de figuras de color naranja y amarillo en la parte inferior del símbolo. Muestran diferentes vidas terrenas, conectadas entre sí por medio de la reencarnación (los pequeños arcos naranja encima), interrumpidas por periodos en los mundos espirituales (amarillo) entre las distintas vidas terrenas. En el símbolo tiene lugar el encuentro con el karma de sufrimiento, mostrado por el gran arco de color naranja que viene de la izquierda y por la espada que atraviesa el corazón en el centro.
El corazón simboliza el organismo físico, y el triángulo blanco simboliza que la acción se dirige a un hijo de Dios eterno que reacciona de la misma manera vengativa. El vengador no sabe que, con este acto, la persona en cuestión crea su propio destino futuro. El contacto mental con el tono básico del universo, el amor universal, simbolizado con la gloria de rayos detrás del esqueleto, ahora se ha interrumpido.
Sólo después de innumerables derrotas ante la superioridad del enemigo, la verdad, tras las palabras de Jesús: «Amad a vuestros enemigos y orad por quienes os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y persiguen», comienza a brotar lentamente.
El mar de fuego simboliza un mundo en llamas, donde florecen la guerra, las revoluciones, huelgas, cierres patronales, conflictos políticos y religiosos, la pobreza, enfermedad e indigencia. El volcán simboliza las catástrofes de la naturaleza, tales como terremotos, inundaciones, ciclones, etc. Esta clase de karma es de tipo macrocósmico. Surge como una consecuencia de nuestra falta de responsabilidad para con nuestro microcosmos, es decir, nuestro organismo físico. Aquí tenemos nuestra responsabilidad macrocósmica. Tenemos diariamente la dirección de nuestros micromundos tanto para bien como para mal. En nuestro organismo viven innumerables microorganismos vivos cuya felicidad y salud dependen de nuestros hábitos. El karma de sufrimiento no es ningún castigo de Dios. El mal no puede ser derrotado con el precepto de la ley de Moisés, «Ojo por ojo, diente por diente». La oscuridad y el sufrimiento son un proceso de iniciación que, con el tiempo, nos hacen receptivos para una conciencia de amor mucho más elevada. Es en la oscuridad que nace el anhelo de la luz. Y la luz se ve venir…
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