El cuerpo eterno
– Símbolo 16
«Lo que un hombre siembre, eso cosechará»
Aquí vemos que toda energía o movimiento, es decir, creación en el universo, surge de un yo eterno, indicado con el triángulo blanco, y que todos los movimientos también regresan al yo.

Todo movimiento tiene un origen vivo. El símbolo muestra la ley del destino, que dice que nosotros mismos somos la causa primera de nuestro propio destino. Todo lo que surge de nuestro yo eterno regresa, tarde o temprano, a nosotros. Esta regularidad dirige toda la creación de destino.
La cruz de llamas simboliza que nuestro cuerpo eterno siempre reposa en completo equilibrio. Los arcos de color violeta simbolizan actos, pensamientos, experiencias de vida, creaciones y cuerpos. Los arcos se mueven en ciclo, ver el símbolo 15, de tamaño y dimensiones de tiempo diferentes, lo cual está indicado con arcos de cuatro tamaños distintos. En nuestro cuerpo se inician ciclos microscópicos en cada momento. Una vida terrena es un ejemplo de otro ciclo. Hay también ciclos tan grandes que transcurren a lo largo de millones, es más, de miles de millones de años.
© Los análisis cósmicos de Martinus están protegidos por la ley de derechos de autor. El copyright es propiedad de Martinus Åndsvidenskabelige Institut de Copenhague.


