El principio de la unidad de vida – el primer destello de la existencia de una Divinidad
– Símbolo 7
«En la casa de mi Padre hay muchas moradas»
El universo visible es el organismo físico de Dios, simbolizado por la parte de color gris claro en el gran círculo. En el «espacio vacío» del universo se encuentra el yo y la conciencia infinita de Dios, indicados con el círculo blanco y el principio trino en medio.
En el organismo de Dios, que todo lo abarca, la vida está organizada como vida dentro de vida al infinito. Al igual que nuestro organismo está construido de organismos de seres vivos menores, por ejemplo, órganos, células, moléculas, átomos, etc., nosotros nos encontramos con nuestro organismo dentro de organismos mayores, como la Tierra, el Sistema Solar y la Vía Láctea.
La Tierra, el vivificante Sol y la Vía Láctea también son seres vivos, al igual que nosotros. O sea, como en lo pequeño, también en lo grande.

En la parte más exterior del símbolo, de color gris claro, vemos como el principio organismos de seres vivos dentro de organismos de seres vivos se repite al infinito. Todos los organismos de seres vivos constituyen, así, unidades u «órganos» del organismo infinito de Dios. De esta manera, todos somos unidades de vida eternas. Nuestra vida cotidiana es, así, una conversación con Dios, tanto a través del microcosmos y mesocosmos como del macrocosmos. Adquiriendo conocimiento de la vida en los micro y macro mundos, se muestra una zona de responsabilidad, casi desconocida hasta el momento, donde el mandamiento del amor también está vigente. La vida en nuestro organismo también es nuestro prójimo, al igual que el individuo planeta está, precisamente, tan vivo como nosotros mismos. En él habitamos y vivimos. No vivimos en un cadáver.
Tanto el amor a los animales como a la vida de los micromundos cambiará; con el tiempo, nuestro modo de ver la alimentación a favor del alimento vegetal en vez del, ahora tan común, alimento animal.
Los métodos funerarios también cambiarán. La cremación será sustituida por métodos humanos cuando se comprenda que el cadáver está vivo. Sólo en el estado mineral toda la vida se ha desencarnado del cuerpo. Los organismos del macroser nos dan nuestro medio externo, el cielo y la tierra, mientras los organismos de los microseres construyen nuestro organismo físico, de manera que podamos oír, oler, gustar y sentir. Todo forma una unidad, «porque dentro de él vivimos, nos movemos y existimos». Hch 17,28.
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