El ser vivo 1
– Símbolo 6
La naturaleza inmortal de todos los seres vivos
La naturaleza eterna de Dios y de todos los seres vivos se describe aquí como un principio trino. Un yo, X1, que se muestra por medio de la parte superior blanca. Debajo vemos la supraconciencia con la facultad creadora y de experimentación, X2, y en la parte inferior el cuerpo creado e instrumento para la creación y experimentación del yo en el mundo espiritual y físico, X3.

Todos los seres vivos tienen una parte eterna. Todos somos inmortales. El color violeta, en la parte del medio, simboliza la energía madre donde se guardan y originan todas las funciones eternas y principios creadores de la vida. El polo masculino y el polo femenino son, así mismo, regulados desde aquí. Ver el símbolo 33 y 35.
En la supraconciencia se almacenan todas las disposiciones y talentos que construimos por medio de ejercicio y entrenamiento a lo largo de una vida tras otra.
La parte redonda de colores simboliza los núcleos de talentos básicos o centros de espiral eternos del yo.
Los triángulos coloreados muestran la transformación de la energía madre, en dirección descendente, en las seis diferentes energías básicas que hace posible la creación del mundo temporal.
Las seis bandas verticales de colores se refieren a las energías básicas y los cuerpos formados por ellas, rojo para el cuerpo del instinto, naranja para el cuerpo del peso, amarillo para el cuerpo del sentimiento, verde para el cuerpo de la inteligencia, azul para el cuerpo de la intuición y añil para el cuerpo del recuerdo.
La cruz simboliza la estructura totalmente perfecta, eternamente cósmica de los individuos, independientemente del reino o estadio evolutivo en que se encuentren.
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