Intolerancia
– Símbolo 3
La verdadera causa de todas las guerras y todos los conflictos
La intolerancia impide experimentar la luz y el amor de Dios en la conciencia. La intolerancia es la causa de todas las guerras y conflictos.
Debido a ella, la paz, la alegría y la armonía para todo y todos todavía no es lo que caracteriza al mundo. Mientras se conciba al prójimo como un enemigo, es imposible que tengamos verdadera paz en la mente. Sólo la comprensión, el perdón y el amor pueden transformar a un enemigo en amigo.

En la lucha contra el enemigo exterior se desarrollan las clases de pensamientos más homicidas y las más refinadas armas asesinas. Estos pensamientos y estas armas son, en realidad, un sabotaje contra Dios y el tono básico del universo, el amor universal.
Por el camino evolutivo de animal a hombre encontramos a semejantes en diversos estadios y con un historial distinto de experiencias. Las conciencias de encuentran en distintos estadios evolutivos. Esto puede compararse con una escuela con niños en clases distintas. No esperamos que un niño de la primera clase tenga la misma madurez y los mismos conocimientos que un alumno del último año. La mayoría puede aceptar que los niños pequeños se comporten con falta de madurez. Al igual que el niño, nosotros también debemos hacer nuestras experiencias antes de poder hacer uso de ellas. Cuando comprendemos que, visto cósmicamente, la raíz de todo el mal es la ignorancia, es más fácil perdonar. Esta actitud es el camino a la conciencia cósmica y nos conduce fuera del reino animal. Con el desarrollo de la facultad de perdonar, todas las guerras y destinos desdichados desaparecerán de la Tierra, y el animal se transformará, finalmente, en un hombre perfecto.
La cruz de llamas a la izquierda de la imagen simboliza la conciencia perfecta de Dios que todo lo atraviesa y que mantiene el universo unido. Es con esta conciencia, que ama con amor universal, con la que toda intolerancia está en conflicto encerrándose en sí misma, lo cual lleva a los muchos destinos desdichados. Cristo era moralmente soberano. En la cruz, manifestó su perfecta facultad de tolerancia perfecta al perdonar a sus verdugos con la oración «Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen». Las dos figuras en forma de estrella muestran dos personas o dos grupos de individuos o naciones que están en lucha. El desacuerdo, que se simboliza por los rayos de color naranja, da lugar a conflictos y cortocircuitos mentales.
Las dos figuras pueden ser, por ejemplo, partidarios de distintas concepciones religiosas y, con ello, en desacuerdo sobre el camino a la luz. Los compañeros de la intolerancia, las guerras y la desdicha (el mundo en llamas del símbolo) impiden que el amor universal de Dios (el mar de luz que surge de la cruz de llamas) resplandezca sobre la Tierra.
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