Lafacultad de percepción del ser vivo y el universo
– Símbolo 31
El que tiene ojos ve
El cono de la izquierda simboliza el universo que se extiende infinitamente a través del micro, meso y macrocosmos.
La sección de escalera a la derecha simboliza a los hijos de Dios eternos en diferentes peldaños evolutivos. El triángulo blanco simboliza un hijo de Dios. El rayo de luz que surge de aquí simboliza el estadio evolutivo del hijo de Dios y su limitada facultad de percepción en relación con la eternidad y el infinito.
En este estadio evolutivo, los sentidos físicos dominan totalmente. Sólo lo que se puede registrar por medio de los sentidos físicos se experimenta como real. El resto, o sea, la mayor parte de cosas se encuentra en la oscuridad. Cuanto más evolucionados estén los sentidos, más perfectamente puede experimentar el individuo. Los sentidos más elevados son de naturaleza espiritual.

Nosotros, los hombres, creemos frecuentemente con gran convencimiento que, cuando no estamos de acuerdo, nuestra forma de percibir es correcta y la de los demás equivocada. Olvidamos fácilmente que no podemos ver lo que hay detrás del aspecto exterior y, por consiguiente, no podemos determinar de forma segura si aquel al que juzgamos puede actuar de manera distinta a la manera en que actúa. Con nuestros ojos físicos no podemos ver que estamos ante un ser eterno. Por lo tanto, tampoco podemos determinar dónde se encuentra en su caminar eterno. No podemos comprender los estadios naturales de evolución de los demás. El estadio evolutivo es lo que, claro está, determina la imagen del mundo exterior y, con ello, nuestra percepción de lo que vemos. Esta ceguedad cósmica da lugar a la intolerancia, la guerra y la desdicha. Sólo cuando tenemos acceso a la facultad de la intuición podemos ver toda la escalera evolutiva, el infinito, sus muchos peldaños y puntos de vista mentales «por encima» y «por debajo» los unos de los otros.
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